Miguel Dzul, de 59 años, con discapacidad visual y miembro de la agrupación de música autóctona “Los Tunkules”, solicita ayuda a la población debido a que no puede desempeñarse en otro empleo y vive en condiciones precarias junto a su madre, doña Delfina Tun Dzul, de 90 años, en un cuarto de palma. En esta época de frío, ambos sufren las inclemencias del tiempo.
“En la casa casi nos congelamos, dormimos en piso de tierra, y aunque varios políticos prometieron construirnos un cuarto de material, después de llegar al poder se olvidan de nosotros”, acusó.
Su discapacidad visual, presente desde el nacimiento, nunca pudo corregirse. Criado en condiciones de vulnerabilidad, ahora Miguel sale diariamente a pedir limosna para sobrevivir.
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Gracias al programa federal, recibe 3,200 pesos bimestrales, mientras que su madre obtiene la Pensión del Bienestar de 6,400 pesos. El dinero lo destinan a alimentación y medicamentos, pero no alcanza para cobijas ni piso de cemento.
Conocido como “La Chispa”, Miguel ha dedicado varias décadas a la música autóctona, interpretando la filarmónica, el caracol y la jarana en la agrupación Los Tunkules, instrumentos que en la lengua maya se utilizan para “llamar a los espíritus” durante el Día de Muertos. Aunque es admirado por su talento, el grupo no siempre se presenta y con lo poco que gana cubre algunos gastos.
Reside en la calle 7 del barrio La Soledad, donde su madre, pese a su avanzada edad, aún cocina, lava y lo atiende. “Mi madre ya está muy cansada. Tengo la ilusión de que alguna autoridad nos ayude a construir un departamento. Esperamos que el Ayuntamiento de Hecelchakán nos apoye y no me sigan utilizando para campañas políticas”, criticó.
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JY