Los habitantes lamentaron el cierre de los molinos de la Sociedad Cooperativa “Ramón Berzunza”, que después de más de 40 años de funcionamiento dejó de operar ayer debido al incremento de costos. Ahora, quienes acudían diariamente para moler su nixtamal deberán buscar otros lugares.
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La encargada del molino señaló que es una verdadera lástima que los socios hayan decidido cerrar un sitio que desde las 6:00 de la mañana recibía a familias para preparar masa para sus alimentos o para venta. El costo del molido era más accesible: 10 a 12 pesos por cubeta de 20 litros, mientras que en otros lugares el precio oscila entre 19 y 20 pesos.
Se sugirió a los socios incrementar el precio para cubrir los recibos de luz, pero optaron por cerrar y poner el molino en renta. La encargada consideró que sería ideal que otro socio lo rescate y reabra, pues es un espacio histórico que ha funcionado como el primer molino de la ciudad, reconocido por la calidad de su masa fina y por mantener la tradición de los molinos con piedras y motores de gran tamaño.
El molino y la cooperativa están ubicados en la calle 25 de la colonia Centro, frente a la escuela primaria “Ángel Castillo Lanz”. Anteriormente se encontraba cerca del exmercado, hoy Centro Cultural y Artesanal “Enrique Herrera Marín”, donde los pobladores acudían a moler y luego corrían al mercado cercano.
Ahora, todo esto quedará en la memoria de las personas adultas que aún recuerdan aquellos momentos de convivencia y tradición.
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JGH