Edgar Rodríguez Cimé
Superviviente de la Generación Beat lo festeja con su novela a Little Boy (2019)
Toda revolución social o estética requiere de fundamentos filosóficos para alimentar las ideas nuevas. La contracultura norteamericana surgida en la década de los años sesenta del siglo XX, fue estructurada sobre el eje de la generación poética más celebre: los beatniks: poesía y narrativa que plasmaba una sed de rebeldía y revolución artística, liderada por el poeta Lawrence Ferlinghetti, que emergió para revolucionar el arte y la vida de Occidente.
En el aire “europeo” de San Francisco, California, coincide el maestro Ferlinghetti con otros inquietos y creativos literatos hartos de la “tradición literaria estadounidense” para romper con ella y generar la nueva literatura: Gregory Corso, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Bob Dylan, Walt Wittman, junto con el beat mayor: William S. Burroughs.
Eran los años del bebop, en Estados Unidos, y de Sartre y de Beauvoir, en París. Fuera de Ferlinghetti, los demás pertenecen a la generación del noveau roman y del boom latinoamericano. Ferlinghetti se descubre poeta en una pandilla de locos, “pachecos” y ebrios de versos, jazz y poetas malditos que alimentan el hambre de nuevas experiencias y justicia social.
Como para iniciar una revolución de las ideas se requiere “armas”, Ferlinghetti consigue un socio y abre la librería City Lights Books, en North Beach, que se erige como la escena desde donde se irradia lo nuevo: poesía, música, lenguaje, relaciones sexuales, experiencias con drogas naturales y químicas, en fin, la novísima actitud juvenil del movimiento hippie. Desde allí se publica Aullido, una obra provocadora de Ginsberg, y Ferlinghetti va a dar a la cárcel acusado de “obscenidad”. Nuevos “poetas malditos”.
Poeta y editor, escribe, edita, difunde la poesía beat, organiza festivales culturales. Desde City Lights publica tanto los trabajos de sus compañeros literatos como los suyos propios, como su obra El sueño estadounidense, “poema que se desmorona entre sus estrofas” escritas por un poeta visionario que observó al mundo con la mirada crítica del desencanto.
En México, al no respetar la sabiduría de otros “niños santos”, la jauría desbocada de los escritores beatnik se pasa de la raya y la “fiesta” se les sale de las manos: inundados de opio, marihuana y alcohol, Burroughs “alucina” y creyéndose Guillermo Tell, le falla la puntería y mata a su mujer de un tiro.
Ferlinghetti y compañeros “crean mares de poesía y City Lights los edita, promueve y vende”. En los sesenta, San Francisco deviene en el epicentro de la contracultura norteamericana: poesía encarnada en la oposición a la Guerra de Vietnam, el racismo, la represión sexual y, sobre todo, al mundo Adulto. En los sesenta, los jóvenes se independizan de los viejos.
Realmente “es una locura / estar vivo en un mundo / tan extraño”, y más cuando lo dice alguien con diez décadas de vida y la lucidez de un escritor revolucionario del movimiento beat en la literatura norteamericana de los años setenta del siglo XX, como el poeta de izquierda Lawrence Ferlinghetti (Yonkers, Nueva York-24 de marzo de 1919) que el pasado marzo cumplió 100 años y lo festejó literariamente con la publicación de la novela Little Boy, donde recupera experiencias de su juventud en una época revolucionaria en la cultura y el arte.
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Colectivo cultural Felipa Poot Tzuc