La isla de Córcega amaneció con una noticia que sacudió tanto a la política local como al fútbol: Alain Orsoni, exdirectivo del AC Ajaccio y figura del nacionalismo corso, fue asesinado a balazos mientras asistía al funeral de su madre. Tenía 71 años.
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Orsoni fue recordado en México por un episodio clave: en 2011 confió en Guillermo “Memo” Ochoa cuando el portero buscaba cumplir su sueño europeo. Tras caerse opciones de mayor perfil, Ajaccio le abrió la puerta al arquero mexicano y, con su rendimiento, el club logró mantenerse varias temporadas en la Ligue 1, en una etapa que marcó el inicio de la trayectoria internacional de Ochoa.
La noticia impactó de forma directa al guardameta, quien reaccionó públicamente con un mensaje de despedida. En su publicación, Ochoa describió a Orsoni como mucho más que un presidente: un apoyo que creyó en él “antes que en el jugador”, y aseguró que con el paso del tiempo se convirtió en un amigo.
Además de su faceta en el fútbol, Orsoni tuvo una trayectoria ligada al nacionalismo corso. Medios europeos lo ubican como un actor relevante dentro del movimiento por la autodeterminación de Córcega y recuerdan que pasó años fuera de la isla antes de regresar.
En cuanto a la investigación, reportes basados en información de autoridades señalan que el caso fue atraído por instancias especializadas y que se indaga como un hecho relacionado con crimen organizado.