El Gobierno de la Ciudad de México presentó una propuesta que podría transformar la dinámica laboral durante uno de los eventos deportivos más importantes del año: implementar home office obligatorio durante los días en que la Selección Mexicana dispute sus encuentros en el Estadio Azteca como parte del Mundial 2026.
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Esta medida, adelantada por Alejandra Frausto, secretaria de Turismo capitalina, tiene como objetivo reducir la presión sobre las vialidades de la ciudad y facilitar el traslado de miles de aficionados nacionales e internacionales hacia el emblemático Coloso de Santa Úrsula.
Con la justa mundialista cada vez más cerca, la intención de las autoridades es evitar el colapso circulatorio que tradicionalmente acompaña a eventos masivos en el Azteca, al tiempo que permiten que la fuerza laboral disfrute de la fiesta futbolera sin las restricciones de la presencialidad, convirtiendo el teletrabajo en una herramienta logística clave para el éxito del evento en una metrópoli que ya convive con desafíos vehiculares diarios.
Cualquier persona familiarizada con la Ciudad de México sabe lo que significa un partido de alta convocatoria en el Azteca: el Viaducto Tlalpan convertido en un estacionamiento monumental y el Periférico paralizado durante horas. Por ello, la propuesta del home office no representa únicamente una medida administrativa, sino un gesto de consideración hacia los capitalinos que enfrentan el tráfico cotidianamente.
La propuesta de Alejandra Frausto humaniza la experiencia del Mundial al reconocer que, para disfrutar plenamente del evento, primero es necesario poder llegar al estadio o, al menos, no quedar atrapado en el intento mientras el resto del planeta celebra un gol.
"Estamos trabajando con el empresariado para que, en los días de partido, por ejemplo, la gente pueda hacer oficina en casa", explicó la funcionaria durante su participación en el foro Con los de Casa.
La fluidez urbana durante el Mundial dependerá de decisiones coordinadas entre gobierno y empresas. El plan contempla trabajar de la mano con el sector privado para que, en los días críticos, la zona sur de la capital no colapse bajo el peso del tráfico.
Imaginemos por un momento la calzada de Tlalpan liberada de los traslados rutinarios de oficina, permitiendo que el transporte oficial de la FIFA, los servicios de emergencia y los turistas fluyan con naturalidad hacia el recinto.
Esta estrategia beneficia no solo a quienes tendrán boleto en mano, sino que también permite que todos vivan el ambiente festivo desde casa, sin la presión del reloj checador o el estrés del transporte público saturado. Se trata de una jugada maestra de gestión urbana que prioriza el bienestar colectivo por encima de la presencialidad laboral tradicional
"Mucha gente no va a poder ir al estadio, pero importa cómo lo vivimos en la Ciudad de México", subrayó Frausto.
Lejos de representar un día perdido, el gobierno argumenta que el trabajo desde casa mantiene la operatividad empresarial mientras elimina millones de viajes innecesarios. Es una lección aprendida durante la pandemia, ahora aplicada al escenario deportivo más grande del mundo.
Para la Secretaría de Turismo, el éxito del Mundial se medirá en la experiencia positiva del visitante. Si un aficionado sudafricano o neerlandés puede llegar del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) al Azteca en un tiempo razonable, la imagen de la CDMX como destino de clase mundial se verá fortalecida.
Además del home office, se planean corredores exclusivos para el transporte público y zonas peatonales extendidas. La meta es clara: que la ciudad respire fútbol sin asfixiar a sus habitantes.
DEL CAOS DE 1986 A LA MODERNIDAD DE 2026
Para dimensionar el desafío actual, es necesario recordar el Mundial de 1986. Existen historias de cómo la ciudad se paralizaba de forma orgánica; la gente simplemente dejaba de trabajar o salía temprano por voluntad propia.
Sin embargo, en 1986 la ciudad era distinta y la cantidad de vehículos representaba apenas una fracción de lo que circula hoy. En 2026, bajo un esquema de tres países anfitriones y un formato extendido, la improvisación no es una opción viable. El gobierno capitalino ha comprendido que la pasión futbolera no debe estar peleada con el orden urbano.
Históricamente, los grandes eventos en el Estadio Azteca han representado un dolor de cabeza logístico. Recordamos finales de liga o conciertos masivos donde la infraestructura simplemente se veía superada.
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La innovación del planteamiento actual reside en que, por primera vez, se utiliza la estructura laboral como una palanca de movilidad.
El Mundial 2026 será el primero en la era del teletrabajo consolidado, y la CDMX aspira a ser pionera en demostrar que una megaciudad puede albergar la Copa del Mundo sin detener su corazón económico, simplemente moviendo su fuerza de trabajo hacia la nube durante los 90 minutos de gloria.
Esta propuesta marca un precedente en la forma en que las ciudades anfitrionas pueden gestionar eventos masivos sin sacrificar la productividad económica ni la calidad de vida de sus habitantes.