De acuerdo con los reportes financieros, la división de videojuegos de Sony registró una caída del 4% en ingresos interanuales, atribuida principalmente a la menor venta de hardware. No obstante, esta baja fue parcialmente compensada por un incremento del 19% en ingresos por software y suscripciones como PlayStation Plus.
En el trimestre, Sony vendió 97.2 millones de videojuegos para PlayStation 4 y 5, 1.3 millones más que en 2024, y destacó que el 76% de las ventas fueron en formato digital, confirmando el cambio de hábitos de los jugadores.
La crisis de las RAM y la estrategia de Sony
Al igual que otros dispositivos electrónicos, la PS5 depende de memorias DRAM, cuyo suministro se ha visto afectado por la creciente demanda de inteligencia artificial y centros de datos.
Un análisis de TrendForce advierte que los precios de estos chips podrían aumentar entre 90% y 95% en el trimestre actual, lo que representa un riesgo para los costos de producción.
Pese a este panorama, Sony afirmó que cuenta con inventario suficiente de componentes para todo 2026 y que mantiene negociaciones con múltiples proveedores para evitar aumentos de precio en la consola.
Monetizar más allá del hardware
Durante la llamada con inversionistas, ejecutivos de Sony explicaron que la estrategia para absorber el impacto de los costos pasa por maximizar la monetización de su base instalada, fortaleciendo los ingresos por juegos, servicios en línea y contenido digital, en lugar de depender exclusivamente de la venta de consolas.
La apuesta es clara: menos presión en el hardware, más valor en el ecosistema PlayStation.