El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar al T-MEC en el centro del debate político y económico al descalificar públicamente su utilidad para su país.
Durante una reciente declaración, el mandatario afirmó que el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá “no tiene ninguna ventaja real” y lo calificó como irrelevante para la economía estadounidense, una postura que refuerza su discurso proteccionista y anticipa un escenario complejo rumbo a la revisión del acuerdo.
Trump cuestiona los beneficios del T-MEC para Estados Unidos
Trump sostuvo que, a diferencia de Canadá, Estados Unidos no necesita del tratado comercial para mantener su fortaleza económica.
En su mensaje, subrayó que su país no requiere importar productos clave desde sus socios regionales, en particular vehículos ensamblados en México o Canadá, ya que —dijo— su objetivo es repatriar la producción industrial y fortalecer la manufactura interna.
Esta visión coincide con una narrativa que el presidente ha reiterado en distintos momentos, al señalar que los acuerdos comerciales multilaterales han perjudicado históricamente a los trabajadores estadounidenses.
Bajo esa lógica, Trump insistió en que su administración prioriza que las empresas produzcan dentro del territorio estadounidense, aun cuando ello implique tensiones con sus principales socios comerciales.
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Canadá, el socio que sí necesita el tratado, según Trump
Aunque minimizó la importancia del T-MEC para su país, Trump reconoció que Canadá sí depende del acuerdo, argumento que ha utilizado para justificar su intención de mantenerlo, aunque bajo condiciones más favorables para Washington.
Esta postura sugiere que, desde la óptica de la Casa Blanca, el tratado funciona más como un instrumento de presión política y económica que como un esquema de integración regional equilibrado.
La revisión del T-MEC y el escenario para México
Desde hace varios meses, México, Estados Unidos y Canadá trabajan en los preparativos para la revisión del T-MEC, un proceso clave para definir el rumbo del comercio en América del Norte.
Las declaraciones de Trump elevan la incertidumbre, especialmente para México, cuya economía mantiene una alta dependencia del mercado estadounidense en sectores como el automotriz, manufacturero y agroindustrial.
Especialistas advierten que este tipo de mensajes podrían tensionar las negociaciones, influir en decisiones de inversión y generar volatilidad en los mercados.
Sin embargo, también recuerdan que el T-MEC cuenta con mecanismos institucionales que obligan a las tres naciones a transitar por un proceso formal de revisión, más allá de los posicionamientos políticos.
Un discurso recurrente con impacto regional
No es la primera vez que Trump califica al T-MEC como un mal acuerdo. Desde su campaña presidencial ha sostenido que se trata del peor tratado comercial firmado por Estados Unidos, una narrativa que vuelve a cobrar fuerza en un contexto de revisión y redefinición de las reglas del comercio regional.
El resultado de este proceso será determinante para la relación económica entre México, Estados Unidos y Canadá en los próximos años.
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