El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su plataforma Truth Social que las llamadas autoridades interinas de Venezuela acordaron trasferir entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad sancionado a Estados Unidos, como parte de un nuevo plan petrolero tras los recientes acontecimientos geopolíticos en Venezuela.
Trump detalla el plan de transferencia de petróleo
En su mensaje, Trump indicó que este petróleo será vendido a su precio de mercado, y que los ingresos obtenidos serán controlados por él mismo, en su calidad de presidente, “para asegurar que se utilice en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos”.
Además, explicó que ha instruido al secretario de Energía, Chris Wright, para que ejecute el plan de inmediato. El crudo sería llevado por buques de almacenamiento directamente a los muelles de descarga en Estados Unidos.
Contexto de la medida
La declaración se produce tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela a principios de enero de 2026, que culminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y el nombramiento de una presidencia interina, encabezada por Delcy Rodríguez.
Analistas señalan que el volumen de petróleo anunciado —30 a 50 millones de barriles— equivale a una parte significativa de la producción venezolana pero es moderado en comparación con la producción diaria de Estados Unidos, que supera los 13 millones de barriles.
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Implicaciones internacionales
La acción representa una escalada en la política energética y geopolítica de Estados Unidos frente a Venezuela.
Algunos expertos han señalado que la medida forma parte de un intento por asegurar recursos energéticos estratégicos y aumentar la influencia estadounidense en la región, aunque podría enfrentar críticas sobre violaciones al derecho internacional y la soberanía del país sudamericano.
Las declaraciones de Trump han generado reacciones internacionales, incluyendo advertencias de que imponer control sobre recursos naturales de otros países podría afectar las relaciones diplomáticas y los mercados globales de energía.
Este anuncio se suma a una serie de políticas estadounidenses sobre Venezuela y su industria petrolera, en un contexto de tensiones crecientes que incluyen bloqueos navales a petroleros sancionados y sanciones más amplias al sector energético venezolano.
Con esta estrategia, el Gobierno de Trump busca reposicionar a Estados Unidos no solo como importador sino como gestor de activos energéticos venezolanos, una decisión que continúa generando debate en la comunidad internacional.
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