El Gobierno de México presentó el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, una estrategia de largo plazo que busca detonar el crecimiento económico sin desligarlo de la justicia social, la distribución del ingreso y el fortalecimiento del mercado interno.
El anuncio se realizó durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, desde el Salón Tesorería de Palacio Nacional, con la participación de funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y Banobras.
La inversión pública como eje del crecimiento con bienestar
El secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, explicó que el centro de la estrategia es recuperar el papel rector de la inversión pública, la cual —a diferencia de décadas pasadas— vuelve a colocarse como detonante del desarrollo.
Subrayó que el crecimiento económico, medido solo en variables macroeconómicas como el PIB o el consumo, es insuficiente si no se acompaña de bienestar y reducción de desigualdades.
La estrategia se basa en los 100 compromisos presidenciales, integrados en el Plan Nacional de Desarrollo, y en el fortalecimiento de capacidades productivas nacionales a través del Plan México, con énfasis en agregar valor a las cadenas de suministro.
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5.6 billones de pesos en ocho sectores estratégicos
Para el periodo 2026-2030, el Gobierno federal proyecta una inversión pública y mixta histórica de 5.6 billones de pesos, distribuida en ocho sectores clave. Destacan energía, que concentrará el 54% de los recursos; trenes, con 16 por ciento; carreteras, 14 por ciento; y puertos, 6 por ciento. También se contemplan recursos para agua, salud, vivienda, conectividad y educación.
Solo en 2026, la inversión en infraestructura representará 2.5 por ciento del PIB, a lo que se sumará una inversión adicional equivalente a 1.9 por ciento del PIB, es decir, 722 mil millones de pesos extra, lo que permitirá acelerar proyectos estratégicos en todo el país.
Planeación estratégica y nuevos vehículos financieros
Uno de los pilares del plan es la creación de un Consejo de Planeación Estratégica de la Inversión, que será coordinado directamente por la presidenta. Este órgano dará seguimiento físico y financiero a cada proyecto, identificará cuellos de botella y priorizará inversiones.
El esquema se apoyará en nuevos vehículos financieros especializados, con mayor transparencia y menores costos que los antiguos modelos de Asociaciones Público-Privadas. Se prevé una actualización del marco legal y la creación de una base de datos nacional de proyectos, accesible al público.
Inversión mixta con control del Estado
El director de Banobras, Jorge Mendoza Sánchez, explicó que la inversión mixta no es una privatización, sino un mecanismo complementario para proteger las finanzas públicas, compartir riesgos y asegurar que el Estado mantenga el control de activos estratégicos.
Ejemplos previos incluyen la compra de plantas de Iberdrola, aeropuertos y autopistas bajo esquemas de corto plazo.
Más infraestructura, empleo y soberanía
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que este modelo permitirá potenciar la inversión, mejorar carreteras, ampliar el acceso al agua, fortalecer la soberanía energética y generar empleos bien remunerados, con una visión regional y ambientalmente responsable.
En total, de aquí a 2030, la inversión en infraestructura alcanzará casi 6 billones de pesos, consolidando una política de desarrollo con equidad, bienestar y planeación de largo plazo.
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