Días atrás, Estados Unidos perseguía y apresaba a los buques petroleros que cargaban crudo en Venezuela y partían hacia diferentes destinos. En cambio, se ha informado de una operación conjunta realizada por elementos de la marina de los Estados Unidos y Venezuela para abordar, e incautar al buque Minerva (antes Olina) (*) con 700 mil barriles de petróleo a bordo. Debido a las sanciones de los Estados Unidos, endosadas por la Organización Marítima Mundial el Minerva (Olina) de 86 metros de eslora (largo) y 18 de manga (ancho) ha utilizado varios puertos de registro como Panamá y Timor Oriental y varias banderas, entre ellas las de estos países, además de las de Rusia y Bélgica.
Según referencias, en los últimos años el barco transportó principalmente petróleo de Rusia y ocasionalmente de Irán a clientes de Asia y, en los últimos meses, no había emitido señal alguna sobre su localización, utilizando la táctica, conocida como “pasar a la oscuridad”. En días pasados, la mencionada nave cargó petróleo en una terminal venezolana y, aparentemente, aprovechando la confusión creada con el ataque de Estados Unidos a Venezuela, sin autorización y sin pagar partió hacia un destino no especificado.
El pasado viernes 9, elementos de la armada de Estados Unidos y efectivos al mando de las nuevas autoridades venezolanas, anunciaron que, mediante una operación conjunta, el navío fue apresado. En un comunicado del Ministerio de Hidrocarburos y la estatal petrolera PDVSA, ambas entidades informaron de la operación. “Gracias a esta primera acción conjunta, el buque navega de regreso a aguas venezolanas”.
El pronunciamiento de Caracas tuvo lugar después que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Fuerzas de su país interceptaron este viernes al petrolero Minerva (Olina) en aguas del Caribe. “Este petrolero dijo Trump está ahora camino de regreso a Venezuela. El petróleo será vendido a través del GREAT Energy Deal, que hemos creado para tales fines”, indicó en su red Truth Social. En la operación de abordaje, participaron efectivos de los departamentos de Defensa y Seguridad Nacional de Estados Unidos, así como elementos de la Infantería de Marina y helicópteros desde el portaviones USS Gerald R. Ford, informó el Comando Sur. El mando estadounidense aseguró que la acción envía un mensaje claro de que: “No existe refugio seguro para los criminales”.
La tripulación del Minerva no opuso resistencia. Según el The New York Times, el Minerva (Olina) está sancionado por Estados Unidos por participar en el transporte de petróleo ruso a mercados extranjeros. La captura del barco tuvo lugar a menos de una semana de que esos efectivos estadounidenses participaron en la invasión a Venezuela y en el secuestro del presidente Nicolás Maduro. The Miami Herald destacó que la operación coincidió con el anuncio por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, del inicio de un “proceso con Estados Unidos orientado al restablecimiento de las relaciones diplomáticas”.
Ese mismo día llegaron a Caracas diplomáticos y funcionarios norteamericanos para preparar la reapertura de su embajada. Los hechos tuvieron lugar en momentos en que, según trascendidos, el presidente Trump ha invitado a Washington a la connotada opositora María Corina Machado, lo cual, en el actual contexto, es todo un detalle.
De no haber surgido de un anómalo parto en el cual, de modo cruento, brutal, ilegal y humillante, Estados Unidos, utilizando su abrumadora superioridad militar, con más de 150 aeronaves, numerosos efectivos y avanzados recursos radiotécnicos, invadió a Venezuela, mató a 100 de sus hijos y secuestró al presidente, el reencuentro en clave de avenencia hubiera sido bienvenido.
Nada es más deseado en América Latina, proclamada como zona de paz que la concordia y la colaboración entre todos los países, especialmente con Estados Unidos, con el cual, debido a sus posiciones políticas, las relaciones son difíciles. En los próximos días, Venezuela tratará, a la vez de restablecer su soberanía y la tranquilidad interna, aplicar una política de paz, y rescatar a sus ciudadanos ahora secuestrados y encarcelados en Estados Unidos. Ojalá le asista el éxito.
(*) Al ser fabricados, en el momento de su registro, la Organización Marítima Internacional asigna a cada buque un número de identificación que conservará durante toda su vida útil a diferencia del nombre que puede cambiar con frecuencia. El Minerva, antes Olina, es 9282479. Debido a que, para evadir el bloqueo de Estados Unidos, por lo general ilegal, algunas naves modifican su nombre y alteran otros datos, lo cual genera inexactitudes.