Nunca había sido tan fácil ser creativo. Hoy, vivimos en un mundo en el que basta con escribir un par de palabras –que ahora denominamos “prompts”– para tener al alcance de la mano casi cualquier cosa. Las inteligencias artificiales generativas llegaron para cambiar el juego y, aunque muchos la consideran una amenaza, para otros no es más que una herramienta que puede ayudar a dar el gran salto que muchos otros tanto necesitan. Esta discusión no parte desde la actualidad y la invención de la IA generativa, si nos remontamos al lejano año de 1859, el poeta y ensayista francés Charles Baudelaire realizó una dura crítica a la fotografía, tachándola de un invento que podría empobrecer el trabajo artístico, señalando que perderíamos la capacidad de la imaginación humana que tanto resaltaba en la pintura.
Entonces, la gente también se preguntaba, cuál era el punto en seguir pintando paisajes si ahora las máquinas eran capaces de hacer una réplica exacta de lo que estabas viendo. Sin embargo, mientras unos temían por lo que la cámara fuera capaz de hacer le a los artistas, los verdaderos artistas lograron revolucionar su arte para despegarse de lo que representaba la fotografía. Hoy, la inteligencia artificial presenta una discusión similar, aunque con implicaciones total mente diferentes. Mientras que por un lado permanece el miedo a que las máquinas terminen con la creatividad, la prueba de fuego será cómo nos adaptamos a su uso como una herramienta.
La IA no es un sustituto del trabajo, no debe ser usada como el creador de la obra, porque sus obras no son generadas de la nada. La IA generativa no “crea” como un humano, no conoce formas, idiomas, ni lenguajes artísticos, conoce programación, reconoce patrones que puedan ser aplicados a una función concreta, pero esos patrones deben ya existir. Aquí caemos en otro bache: ¿hasta qué punto algo que crea la IA puede considerarse original?
Y es que, por más que quisiéramos, al ser algo nuevo no existe una ley que nos marque cuál es su uso correcto. Yo podría decir que soy creador de una imagen generada por cualquier agente de IA por únicamente poner el prompt, sin embargo, no tengo ninguna fuerza legal que pueda compro bar que realmente lo soy, como tampoco la IA se puede decir creador de la imagen, porque él generó a partir de algo que ya existe.
Este dilema, que se resolverá una vez que se regule el uso de la inteligencia artificial, nos pone como ejemplo que no debemos depender por completo de la generación de cosas, pues la creatividad debe salir de nosotros, únicamente debemos entender la IA como un apoyo para nuestra creatividad. Lo verdaderamente peligroso no es que la inteligencia artificial nos quite nuestros trabajos, o se los quite a los artistas.
El verdadero peligro está en que nosotros como personas creativas deleguemos todos nuestros procesos única y exclusivamente a las máquinas. Esto quiere decir que no debemos confundir el concepto de crear con el de producir. No es lo mismo dele gar todo el trabajo a la inteligencia artificial, que adaptar su uso al trabajo propio. Para dejarlo más claro, pensemos en una persona que quiere hacer un cortometraje: ella es la responsable de desarrollar la idea central detrás de su historia, pondrá los personajes, entornos, la trama y todo lo escrito.
Ahora bien, la persona pue de apoyarse de la IA para darle mayor intención al trabajo que está haciendo. Es decir, puede darle un borrador de su guion para que le apoye en detectar todos los errores estructurales que pueda tener, o en cuestiones que ameriten una segunda opinión al respecto.
Eso hará que el artista no deje de pensar, podrá corregir sus errores mientras aprende lo que tiene que hacer, sin alterar su proceso de creación, porque ahí sí, el creador original de la idea es él, mientras que el proceso de producción se hizo en trabajo compartido con la IA. Hoy, gracias a estas herramientas, las personas pueden comenzar a visualizar escenarios, desarrollar referencias e incluso experimentar con pequeñas secuencias audiovisuales que antes habrían estado fuera de su alcance.
¿Eso quiere decir que se han convertido automáticamente en cineastas? No necesariamente. Pero tampoco podemos negar que ahora tiene una oportunidad para expresar una idea que anteriormente quizá nunca habría podido compartir. Así que, regresando a la pregunta del principio, quizá nunca había sido tan fácil producir contenido, pero eso no significa que nunca haya sido tan fácil ser creativo.
La inteligencia artificial puede ayudarnos a llevar nuestras ideas más lejos, incluso abrir oportunidades para quienes antes no podían realizarlas. Pero el hecho de que una máquina pueda ofrecernos respuestas no significa que debamos renunciar a buscar las nuestras.
Jefe de Laboratorio | Facultad de Comunicación y Entretenimiento | Universidad Anáhuac Mayab