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Opinión

Todo es Personal en Yucatán

TRAS MÁS DE un año y medio de estira y afloja, nos comentan que, finalmente, en el Cabildo se despejó una de las incógnitas que se arrastraba desde el arranque de la administración: el regidor morenista que quedó como coordinador de la bancada de Morena es Diego Carrera. La decisión, dicen, no pasó inadvertida ni dentro ni fuera del grupo guinda.

En los chats de la grilla, el nombramiento fue leído por algunos como un revés para el regidor José Manuel Peniche Marenco, quien desde hace meses buscaba esa posición y que apenas la semana pasada presumía en redes sociales una fotografía con el gobernador Joaquín Díaz Mena, acompañada de un mensaje en el que celebraba el primer año del llamado Renacimiento Maya.

Sin embargo, en esta ocasión, nos aseguran, la oportunidad no fue para Marenco, sino para Diego Carrera, hermano de Ivonne Carrera, actual directora de Relaciones Públicas del Gobierno del Estado, lo que añadió más lecturas y comentarios a la decisión tomada en el Cabildo.

Los más avezados en la grilla local señalan que, más allá de los protagonistas visibles, quien habría resentido con mayor fuerza el desenlace fue el senador Jorge Carlos Ramírez Marín. De acuerdo con esas versiones, Marenco era considerado una pieza clave para mantener y operar la estructura política del curtido político en Mérida, por lo que el resultado habría alterado equilibrios que hasta hace poco se daban por hechos.

Así, entre fotos, mensajes optimistas y cargos que no llegaron, el acomodo interno de Morena en la capital yucateca sigue dejando lecturas encontradas y, a veces, sorpresivas.

COMO UNA JUGADA maestra se leyó en círculos del PRI, del PAN, de Morena y de la clase empresarial la reciente designación de Alejandro Ríos Covián Silveira al frente de la delegación local de la Fiscalía General de la República en el estado, por varias razones: la primera, nos dicen, es que pone al mando de una dependencia clave de coordinación federal a una cara amable y conocida, que siempre se ha distinguido por su colaboración técnica y táctica en las áreas de Seguridad Ciudadana y Vialidad.

El movimiento fue interpretado como un escalón sólido que podría marcar una eventual sucesión dentro de la corporación, sin descuidar el actual liderazgo del comandante Luis Felipe Saidén Ojeda.

Lo cierto es que, con este ajuste, se consolida el círculo de seguridad en momentos en los que la percepción ciudadana en la materia ha disminuido algunos puntos en Mérida.

LA ASAMBLEA DE legisladores federales del PAN, realizada recientemente en Yucatán, no resultó tan redituable como sus organizadores esperaban. Cuentan que la sola mención de Renán Barrera, sumada al hecho de que, aunque no apareció en la foto oficial, fue visto merodeando los espacios del encuentro, generó molestia en un sector nada menor del panismo yucateco, donde persisten resistencias internas que no terminan de disiparse.

Por si fuera poco, la estrategia en redes sociales terminó enfrentando una verdadera andanada de comentarios negativos, particularmente por la inclusión entre los oradores de figuras poco bien evaluadas por la ciudadanía y la opinión pública, como el senador Ricardo Anaya, cuya presencia, lejos de sumar, dicen, terminó polarizando y avivando críticas. Porque en la política yucateca nada es casual, nadie se mueve solo y, al final, todo es personal.