NOS LLEGA DESDE la Florida para Yucatán que Renán Barrera Concha y su hermano Jorge estarían pagando alrededor de 100 mil dólares mensuales por el arrendamiento del local donde pretenden abrir la cantina León, en Coral Gables, en la ciudad de Miami.
El problema: el establecimiento lleva cerca de un año sin poder abrir sus puertas, presuntamente por trabas administrativas y ajustes pendientes en permisos y adecuaciones. Mientras tanto, el reloj sigue corriendo… y la renta también.
Dicen los que saben que el proyecto, que pintaba para ser un escaparate internacional, ahora exhibe un monumento a la corrupción meridana y se ha convertido en un costoso dolor de cabeza financiero.
Habrá que ver cuánto más aguanta la caja de lo que se llevaron.
VUELVE A SONAR —y no precisamente para bien— un nombre que muchos daban por sepultado en el basurero político: Liborio Vidal. En los pasillos se comenta que habría sido reactivada una invitación para incorporarlo nuevamente a un proyecto gubernamental, una idea que, de confirmarse, exhibiría una preocupante amnesia política.
Porque de Liborio ya hay expediente, historial y cicatrices. No se trata de un novato ni de un malentendido: su paso por anteriores proyectos políticos dejó un saldo claro de alto costo político, baja eficiencia operativa y una reputación marcada por la traición en momentos clave. Pregúntenle, si no, a Mauricio Vila, quien conoce de primera mano lo que significa confiar en quien termina jugando para sí mismo.
En política se habla mucho de segundas oportunidades, pero también de memoria. Y aquí el problema es que no falló una vez: falló como operador, como aliado y como servidor público. Caro, improductivo y con una brújula que siempre apunta hacia donde sopla el viento.
Insistir en reciclar perfiles así no es estrategia: es necedad. Y peor aún, manda un mensaje peligroso a las bases: que la lealtad no importa, que la ineficiencia se premia y que la traición no tiene consecuencias.
Por ahora todo se mueve en el terreno del trascendido…
Pero si esta versión se confirma, no será solo un error de cálculo: será una señal de debilidad. Porque reintegrar a quien ya falló no es reconciliación política, es asumir el riesgo de volver a ser traicionado. Y cuando eso ocurra —porque los antecedentes ahí están— ya no habrá espacio para la sorpresa, solo para la responsabilidad de quienes decidieron ignorar la historia. Los errores se pagan. Y algunos reciclajes salen demasiado caros.
EL FIN DE semana, bajo el pretexto del Día de la Amistad, se llevó a cabo un convivio que reunió a buena parte del círculo cercano de colaboradores del gobernador Huacho Díaz Mena, junto con integrantes del gabinete estatal, delegados y hasta algunos perfiles que oficialmente ya no forman parte del proyecto.
El escenario fue el salón Syrah Event Hall, en Chichí Suárez, donde entre música, parejas y ambiente festivo se desarrolló la tarde. La reunión dejó varias lecturas. Llamó la atención la ausencia de ciertos secretarios, como se comenta en el caso de Milo Barrera. Los que se fueron temprano, como los López: Dafne y Alaine.
En contraste, destacó la euforia de la recién renunciada Giovanna Campos, quien optó por la diplomacia festiva: bailó con varios invitados, saludó a medio salón y sonrió para las fotos. No faltaron quienes le preguntaran directamente por su renuncia. Su respuesta, según versiones, fue breve pero firme: que su salida obedeció a personas dentro de la Secretaría que —desde su óptica— buscan dividir o debilitar al partido.
Otro rostro que no pasó desapercibido fue el del exdelegado del Bienestar, Rogerio Castro, también renunciado recientemente del cargo por “proyectos personales”. Quedó la duda entre asistentes sobre si su presencia obedeció a una invitación directa o si llegó acompañando a su esposa, aún funcionaria estatal.
El gobernador se mostró, como acostumbra, institucional: discurso centrado en el trabajo constante y en el llamado a redoblar esfuerzos para mantener el ritmo de trabajo que lo caracteriza.
Sin embargo, uno de los mensajes que más comentarios generó fue el de la morenista y secretaria de las Mujeres, Sisely Burgos, quien —aunque no forma parte del grupo político más cercano al mandatario y sí mantiene vínculos con algunos de los renunciados— hizo un llamado a la coherencia entre los valores del movimiento y el actuar dentro de la administración pública.
Entre brindis, música y señales políticas, el convivio dejó claro que, más allá del festejo, las lecturas internas apenas comienzan… y se notó en el convivio de la enemistad.
EL GOBIERNO FEDERAL designó al almirante Armando Vázquez Caballero titular de la Capitanía de Puerto Regional de Progreso, quien, por cierto, fue relevado de su cargo el año pasado en la aduana, luego de que en un puerto de China fue confiscado un cargamento de metanfetamina.
Desde el nombramiento, dentro de la propia Capitanía Regional de Progreso hay malestar entre “la tropa”, ya que circula la versión de que a cada elemento se le habría cobrado entre 200 y 500 pesos para la construcción de un sumidero y un recibidor en el centro de trabajo, aun cuando —según el personal— existen partidas presupuestales trimestrales destinadas precisamente a suministros y mantenimiento.
Elementos señalan que estos cobros pueden confirmarse directamente con cualquier integrante de la capitanía, pues el malestar es generalizado.
También se comenta un trato hostil hacia su personal: no respeta días festivos ni usos y costumbres, y suele exhibir y rebajar a los elementos frente a otros mandos.
En los pasillos de la capitanía se afirma, además, que mantiene una relación cercana —incluso de compadrazgo— con el jefe del Estado Mayor.
Finalmente, se habla de movimientos discrecionales: habría ordenado cambios de adscripción a otros estados de elementos de la capitanía simplemente por diferencias personales. Un nombramiento que, lejos de generar certidumbre, llega acompañado de demasiados señalamientos.
EN CUANTO A la renuncia de Geovanna Campos, cercanos a la ahora exsecretaria comentan otra historia. Según esa versión, Campos habría sido objeto de un desgaste sistemático durante meses. Un fuego amigo —o no tan amigo— que, aseguran, habría sido orquestado desde el interior del movimiento.
Señalan directamente al secretario técnico, Janitzio Durán Ortegón, quien —según esta versión— nunca vio con buenos ojos que Campos ocupara la titularidad de la Secretaría. La narrativa que corre entre allegados sostiene que el puesto era considerado estratégico para proyectos futuros y que habría existido la intención de reservarlo para perfiles más afines.
No sólo eso. Se habla de una operación interna que incluyó presiones y protestas alentadas desde dentro de la propia dependencia. En la lista mencionan a la directora de Difusión de la Ciencia, Iv Demonte Manzano, y a Villevaldo Pech Moo, encargado del CECIDHY de Izamal, quienes —según la versión de Campos— habrían participado en una serie de acciones para minar su gestión.
Dicen que la estrategia fue constante y que las quejas llegaron a los niveles más altos del gabinete, sin que hubiera respuesta efectiva. La exfuncionaria habría comentado a su círculo que lo más lamentable no es la salida en sí, sino que el movimiento se esté rodeando de perfiles que —en sus palabras— apuestan por la división antes que por la construcción.
NO LA ESTÁ pasando nada bien el exdelegado de Bienestar, Rogerio Castro Vázquez.
Dicen que, aunque intentó matizar su salida y proyectar la imagen de que su renuncia fue parte de una decisión calculada, hoy se sabe en corto que no fue precisamente voluntaria. Más bien, aseguran, fue una salida forzada que trató de administrar políticamente para evitar que el golpe fuera mayor.
Sin embargo, en política los vacíos se notan rápido. Desde su salida, ha intentado aparecer en distintos eventos públicos, como si nada hubiera ocurrido. Se deja ver, saluda, sonríe y busca enviar el mensaje de que sigue vigente. Pero en los pasillos cuentan otra cosa: que ha buscado reunirse con antiguos colaboradores y operadores, y que más de uno simplemente ya no le responde la llamada.
“Vive el rey, muere el rey”, dicen quienes observan la escena con ironía. El poder —cuando se va— se lleva consigo lealtades que parecían inquebrantables.
A eso se suma que sobre su gestión pesan múltiples señalamientos. Se habla de sospechas y posibles denuncias por presuntas irregularidades, no sólo en su paso por la delegación de Bienestar, sino también desde etapas anteriores, como cuando estuvo en el Infonavit. Nada formal hasta ahora en lo público, pero suficiente para que muchos prefieran guardar distancia.
Tampoco ayudan las heridas abiertas que dejó en el camino. Hay quienes recuerdan despidos, malos tratos y decisiones abruptas que generaron resentimientos. Algunos, incluso, habrían prometido ajustar cuentas cuando llegara el momento.
Hoy, comentan, el exdelegado enfrenta el escenario más complicado para cualquier político: la soledad. Sin cargo, sin estructura y con antiguos aliados marcando distancia, su margen de maniobra parece reducido.
EN EL CONGRESO local comenzó a circular una edición de video mandada a hacer por el diputado panista Roger Torres, cercano al exgobernador Mauricio Vila.
El material corresponde a la comparecencia del secretario de Economía, Ermilo Barrera. En la versión editada parecería que el funcionario afirmó que el puerto de altura fue construido por el actual gobernador Joaquín Díaz Mena.
Sin embargo, quienes revisaron la comparecencia completa aseguran que el secretario, en realidad, habló de la ampliación del calado y la capacidad operativa del puerto, no de su construcción original.
Según se comenta en los pasillos legislativos, el video editado fue distribuido por el propio diputado entre algunos medios y plataformas de redes sociales afines a él, donde comenzó a replicarse con esa narrativa.
En la pieza se observa a Torres calificando como “una barbaridad” la supuesta declaración y reivindicando que el puerto fue construido por el exgobernador Víctor Cervera Pacheco, a quien elogió ampliamente desde tribuna, recibiendo aplausos de la bancada panista.
El contraste no pasó desapercibido para varios observadores políticos, que recuerdan que durante años sectores del PAN fueron críticos de esa obra. Hoy, el discurso parece haber cambiado.
En política, los videos se editan… y la memoria también.
Porque tus máscaras ocultan tus rencores, en Carnaval todo es Personal.