En Quintana Roo “bajaron sus cortinas” 3,442 negocios, tanto de microempresas, pequeñas, medianas y grandes empresas. Entre los factores se encuentran el fallecimiento de propietarios, extorsión, falta de financiamiento y carga fiscal, con la pérdida de más de 34 mil fuentes de empleo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el dirigente de Empresarios por Quintana Roo, Sergio León Cervantes.
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Más de 236 mil trabajadores en Quintana Roo ganan menos del salario
El Inegi reportó que en Quintana Roo se tiene el registro de 61 mil 958 microempresas, 5 mil 633 pequeñas, 1,007 medianas y el mayor número de grandes empresas, con 247.
Precisó que más del 90 por ciento de las unidades económicas son microempresas con menos de 10 empleados.
El dirigente empresarial afirmó que, en promedio, cerraron un 5 por ciento de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas establecidas en Quintana Roo durante el año pasado. “La cifra conservadora sería ese 5 por ciento, por múltiples factores”, enfatizó.
Auguró un panorama desafiante para el 2026 por las limitaciones presupuestales, la incertidumbre jurídica por la reforma a la Ley de Amparo y los cambios a la Ley Aduanera, que complicarán la actividad comercial.
Ante ello, indicó que se requiere la unidad empresarial, la capacitación y, sobre todo, ser resilientes a todo lo que implica la nueva disciplina fiscal que viene fuerte. Señaló que la mejor forma de afrontar estos retos es hacer sinergia entre todos los sectores productivos, así como buscar nuevos mercados aprovechando la ubicación geográfica estratégica de la región.
Por su parte, el dirigente del sector restaurantero, Julio Villarreal Zapata, reconoció que, al tercer trimestre del año, ya habían bajado sus cortinas más de mil restaurantes en la entidad.
Admitió que el sector viene arrastrando una crisis desde el 2024 y el 2025 se complicó con la caída del flujo de turistas, así como la pérdida del poder adquisitivo de la población. Lo más alarmante, dijo, es que no vislumbra una mejoría para el 2026.
“Para este 2026 vemos un panorama igual de complicado, derivado de los incrementos previstos al salario y la carga fiscal; nos preocupa la inflación, que finalmente genera una escalada de precios y eso afecta el poder adquisitivo, que se traduce en menos consumo; no obstante, nos toca ser resilientes y creativos para seguir siendo competitivos”, expresó.