La llamada cuesta de enero comienza a resentirse entre los ciudadanos que arrastran cuentas pendientes, tras unas costosas celebraciones de fin de año.
Este periodo se distingue por la presión financiera que enfrenta gran parte de la población luego de realizar fuertes desembolsos en las últimas semanas del año. Un ejemplo de ello son los gastos del Buen Fin, que, pese al supuesto “ahorro” en mercancías, suelen traducirse en cuentas elevadas.
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A ello se suman los costos de las festividades decembrinas, como la compra de alimentos, bebidas, obsequios y adornos, que representan erogaciones de miles de pesos. Al iniciar el año, además, llegan compromisos fiscales como impuestos, emplacamientos y pagos de predial.
Una de las personas afectadas es Cristina, quien señala que actualmente tiene apenas 20 pesos en sus tarjetas bancarias y una cantidad mínima de efectivo en su cartera, sólo para cubrir el transporte público de su domicilio a su centro laboral, además de restringir gastos innecesarios.
En su empleo dentro de la industria hotelera, como hostess, se vio obligada a realizar horas extra para obtener un ingreso adicional que le permita abonar a sus deudas antes de que generen intereses. Calcula que adeuda alrededor de 12 mil pesos en créditos y tiendas departamentales, sin contar los compromisos que aún están por llegar.
“Pensar en las deudas que he contraído me genera estrés, pero sé que soy responsable de lo que me sucede”, expresó.
Agregó que “entre gastos del hogar, las fiestas de diciembre, los regalos de mis hijos y compromisos adquiridos durante el año, terminé muy afectada”.
Aseguró que con las horas extra logró reunir un poco más de dinero, pero no es suficiente.
Otros ciudadanos enfrentan un panorama menos crítico, aunque igualmente complicado, como el caso de Adriel, quien tras adquirir un teléfono celular tendrá que destinar el salario de un mes completo para liquidarlo y evitar que el adeudo se prolongue durante el resto del año.
En tanto, Consuelo, encargada de realizar las compras del hogar, se ha visto en la necesidad de buscar opciones más económicas o reducir la cantidad de productos que integra en su despensa.
Entre las alternativas para aminorar el impacto de la cuesta de enero destacan acciones prácticas como disminuir el desperdicio de alimentos en casa, asegurando que todo se consuma y evitar tirarlos.
También se recomienda recortar los llamados “gastos hormiga”, como la compra frecuente de refrescos, botanas o comida fuera del hogar, así como optar por marcas o productos similares en el supermercado que ofrezcan precios más accesibles.