La Zona Hotelera de Cancún muestra claros síntomas de la necesidad de una remodelación en su infraestructura más esenciales en uno de los puntos más concurridos, siendo el área de antros donde los turistas internacionales recorren sus mercados, centros comerciales, playas y restaurantes.
Sin embargo, las banquetas ya lucen bastante deterioradas, los semáforos están tapizados de estampas y grafitis, además de su corrosión y remodelaciones de antiguos inmuebles estorban las banquetas a los peatones, que estas ya están muy deterioradas.
A pesar del frio y los ventarrones que azotan a la Zona Hotelera, los turistas continúan recorriendo sus alrededores, visitando sus principales atractivos como los mercados de artesanías, restaurantes y playas, pero otra dificultad que se les presenta son las banquetas y andadores por donde caminan ya que están destruidas: tienen huecos y oquedades que causan mala imagen y son un riesgo constante.
Una de estas banquetas dañadas está justo debajo del semáforo que da al paso peatonal para entrar al andador que atraviesa la Mz. 48. La banqueta, que ahora tiene unos agujeros donde antes estaban empotradas unas señalizaciones, ahora solo quedaron los huecos de la cimentación.
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El mismo andador de la Mz. 48, una concurrida pasarela de bares y restaurantes tiene el suelo roto, rellenado por gravilla y escombros, producto de un trabajo que no concluye. Por ahí, los turistas transitan una vez que bajan de los autobuses para llegar a playa Gaviota o plaza Forum.
En esa misma banqueta alojaba Plaza el Zócalo, que tras más de 17 años en abandono está en proceso de demolición con presencia de maquinaria en el terreno, no obstante, por las ráfagas de viento, el polvo vuela justo por el paso de la gente.
En las inmediaciones del llamado Coral Negro, hay una tubería que desemboca a la Laguna Nichupté, de ella se asomaba un cocodrilo, el cual al ser visto por algunos turistas les causó asombro al ver al animal. Precisamente la zona tiene una cinta amarilla indicando el peligro, pero la presencia de este reptil no se podía ignorar. Los turistas al verlo rápidamente cruzaron la calle para evitar pasar por ahí.
“Nos parece inadecuado que un paraíso tan bonito como Cancún tenga estos detalles que afectan su imagen, además de que hay que caminar con cuidado porque el piso tiene imperfecciones. El cocodrilo nos dio un gran susto, por lo que decidimos cambiarnos al otro lado de la acera, pero es su hábitat y debemos respetarlo”, mencionó la turista Stacey.
Los visitantes vestían con sus suéteres y abrigos, indispensables para poder caminar por las ciclovías y playas, ya que los fuertes vientos aumentaban la sensación de frio. El mar, al verse “picado” con fuerte oleaje y corrientes, no tuvo gran presencia de bañistas, además, la mayoría de las playas se encontraban en bandera roja.