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Yucatán

Jesús da al sediento agua viva

PROGRESO, Yucatán, 3 de septiembre.- Un día respondió Jesús al pueblo y les dijo: “si conocieras el don de Dios, quien es el que te dice dame de beber, tú le pedirías, y El te daría agua viva”.

El Pbro. Francisco Alfonso Hernández, pastor de la primera Iglesia bautista del Estado, El Buen Pastor, dio a conocer en su culto que una mujer le dijo: “Señor, no tienes con qué sacarla, el pozo es hondo y tienes el agua viva, a lo que Jesús respondió, cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed”.

“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna, la mujer le dijo, señor dame esa agua”, agregó.

Vivir en el desánimo divide a la mente, continuó, haciendo difícil concentrarse en algo que no sea nuestro dolor, entonces la ira se convierte en habitual, y buscamos a alguien a quién culpar, ya sea a Dios, a las personas a nuestro alrededor, o a nosotros mismos.

Al ver actitudes y enseñanzas en muchas congregaciones locales, nos damos cuenta que es más superstición que otra cosa, no digas que estás enfermo porque te enfermas, no digas que estás pobre porque quedas pobre, no digas cómo te sientes realmente porque te pones peor.

Dios tiene relaciones abiertas y sinceras, es nuestro Padre que entiende exactamente cómo nos sentimos, porque no le voy a decir cómo me siento.

El problema no está en admitir la sed, el problema está en cómo se resuelve, la mujer pensaba que con un envase, que es externo, Jesús le dijo “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed”, no se solucionará el problema.

La realidad es que la solución está en conocer y vivir con el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna, que es algo interno, no es solo un momento.

Jesús se acercó a la mujer, hoy en día necesitamos acercarnos al que necesite, al desanimado no necesita a una que le diga la causa del desánimo, necesita relacionarse con alguien que lo ame, alguien que se relacione con compasión y silencio, necesita a alguien que no pregunte, que ame.

“Si estas triste acércate en algún momento a Dios, quien te dará un abrazo sin preguntas, lo más seguro sonará redundante, pero la relación con Dios y con los demás es lo más importante en nuestras vidas, el desánimo no es pecado, es muestra que cada día necesitamos más de Dios y de los demás, acércate a Jesucristo hoy”, finalizó.

(Julio Jiménez Mendoza)