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Yucatán

Historia de la Virgen de la Candelaria

VALLADOLID, Yucatán, 15 de enero.- Son pocos los escritores que han narrado la historia de la Virgen de la Candelaria, uno de ellos es Pedro Medardo Castillo Álvarez, en uno de sus libros escribió la historia de la imagen de la Candelaria.

Tiene dos libros (Valladolid en la Historia y La Virgen de la Candelaria), en donde menciona la aparición de esta virgen.

Medrado dijo: “Se le apareció a dos campesinos leñadores en un camino que conduce de la comisaría de Popolá a la de Pixoy”.

Según se dice en aquel tiempo había una enfermedad llamada viruela negra que afectaba a la población, especialmente a estas dos comisarías. Se desconocía la cura para este mal y muchas personas ya habían muerto a consecuencia de esta dolencia.

La tradición cuenta por escritos Lorenzo Chuc que esos dos campesinos cortaban leña en los montes cercanos al camino que se menciona y que comunica a estas dos comisarías, cuando de pronto quedó oscuro y es que era de día como a 1 pm y como cosa insólita los “cheeles” (pájaros azules) comenzaron a cantar y a aletear.

De pronto se le vio viniendo a una mujer blanca con un niño abrazado en la mano derecha y en la mano izquierda una vela.

Esta mujer estaba yendo a la comisaria de Pixoy y se sentía el olor a pétalos de rosas. Como pudieron regresaron a Popolá y le contaron al batab lo que habían visto e inmediatamente ordenó que se toquen las campanas (en los pueblos el tañir de las campanas, comúnmente avisa de algo importante como peligro, incendio o urgencia de información.

Cuando los habitantes preguntaron en maya baax uchil, en español significa ¿qué pasó?, el batab explicó a la gente Tu bebejil kubin a pixoye ilaab un tu nojoch xunam azul u nok ye tu chan Paal u mekba yetel u maxma un dzit kiib. Eso significa en español que en el camino que va a Pixoy vieron a una gran señora de vestido azul con un niño abrazado en su mano derecha y en su mano izquierda llevaba agarrada una vela de gran luz.

Los lugareños salieron hacia el lugar señalado y encontraron pétalos de rosas por el camino. De inmediato informaron de esto al párroco de Valladolid en aquel entonces era el Pbro. Modesto Góngora, quien al enterarse acompañó a los batabes yendo hasta el lugar y bendiciendo este camino y bautizándolo con el nombre de “U- bel- colevi” que significa en español Camino de la Virgen.

Los resultados de la fe de estos pueblos no se hicieron esperar, ya que no murieron más gentes a consecuencia de la viruela y desde entonces comenzaron la celebración a la Virgen de la Candelaria.

(Manuel Vázquez Rivero)