Yucatán

Por qué Ticul es la Perla del Sur en Yucatán: el pueblo maya que se convirtió en cuna de arte y tradición

Descubre el origen maya de Ticul, su importancia en la historia de Yucatán y por qué es reconocida como la Perla del Sur.

Ticul de Morales es conocida como la Perla del Sur de Yucatán, famosa por su alfarería y producción de calzado.
Ticul de Morales es conocida como la Perla del Sur de Yucatán, famosa por su alfarería y producción de calzado. / Especial

La llamada Perla del Sur de Yucatán, tierra rica en historia y de orgullosas tradiciones, de la alfarería y del más exquisito calzado que dan fama y gloria a esta urbe ubicada en el centro de la península de la entidad. Es la musa de la inspiración de poetas que han cantado sus glorias, presente y pasado, del bullicio diario de su gente que transcurre entre la calle principal, su vetusto santuario y barrios de añoranzas y recuerdos. Lugar de maestros y mentores que sembraron la semilla del saber en la entidad y fuera de ella. Patria menor o chica que ha dado lustre a la entidad. La tierra del kankab ha moldeado la figura de este pueblo noble y feliz.

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El origen de este pueblo se remonta a la época prehispánica, que pronto por su gran población fue referente de gobierno y de grandes linajes. Los mismos itzaes, en su recorrido —mejor dicho, invasión—, llegaron a poner sus plantas y fijar alianza con sus pobladores; así lo describe el Chilam Balam de Chumayel cuando señala: “Y fueron a Ti Cul. Sac Lum Chcheén. Tixtohilchchéen. Allí fueron saludables.”

Es un territorio donde convergen siglos de historia, de tradiciones profundamente que lo han colocado como referente de la región. / Por Esto!

El nombre mismo del lugar refiere su origen maya. Varios estudiosos del tema han propuesto hipótesis, comenzando con Juan Pío Pérez, quien señaló: “Ticul de Tcul, que en composición con otras palabras significa mutilado, como culxicin, desorejado.” Manuel Rejón García, en sus Etimologías Mayas, sostiene: “Ticul viene de culul o cul,” que es nombre de un arbusto bello; mientras que Santiago Pacheco Cruz coincidió con Pío Pérez como Tcul, aunque añadió: “Allí quedó o fue el asiento, de Ti: allá, allí, y Cul: quedar asentado.” Alfredo Barrera Vásquez lo determinó como: “Ti, locativo; y cul, llanura o alta junto a la sierra.” En conclusión, William Brito Sansores expuso: “Lugar del Cul. Lugar del asentamiento.” Pero regresando a las referencias del Chilam Balam de Chumayel, Antonio Mediz Bolio refirió: “Ti, allí; cul, cultal, asentarse, detenerse: lugar donde se hizo asiento.”

En el último período maya se encontraba dentro del amplio territorio del cacicazgo Xiu. Quedó como poblado de importancia cuando la gran señora Ix de Ticul se casó con Tutul Xiu, el más notable gobernante de este linaje. Un dibujo de árbol genealógico maya colonial la representa con el dedo alzado, como señalando su vital importancia en la historia de la región.

La amplia región de los Xiu tenía por capital Maní y, tras aliarse con los españoles en 1542, todo el panorama cambió, comenzando a consolidarse la conquista del norte de la península. Con el establecimiento de las encomiendas, Ticul fue dado a Alonso López, cuñado de Francisco de Montejo “El Adelantado”, pero luego este último las anexó a sus propiedades.

Bajo el gobierno español llegó la conquista espiritual, siendo Ticul primero pueblo de visita y misión de la orden franciscana, para posteriormente ser erigido en convento de la misma orden, desde donde impulsó la obra de la cristiandad en la región.

Sobre esto, el cronista fray Diego López de Cogolludo, en su Historia de Yucatán, publicada en 1681, expuso: “Ticul tiene antigüedad de convento desde el año de 1591, su iglesia por titular San Antonio de Padua.” Aunque Cogolludo mencionó que era de tres naves, es evidente que se confundió. La iglesia y parte del convento concluyeron en 1625, según consta en una lápida de piedra conmemorativa que se conserva empotrada.

La iglesia contiene un retablo mayor en el presbiterio que parece ser obra de Francisco Mena Valdés, aunque en los apuntes del cronista local se refiere que es obra de un ticuleño llamado Octavio Briceño Ojeda, quien para 1925 aparece como pintor. El convento fue morada de fray Estanislao Carrillo, cuyos restos mortales reposan en el lugar, y luego fue secularizado desde hace dos siglos y, actualmente, es parroquia secular.

El impulso a la modernidad llegó en la segunda mitad del siglo XX con la carretera a Mérida y la alfarería adquirió mayor presencia urbana. / Por Esto!

Tras la Independencia nacional, conservó cierta autonomía; fue elevado a la categoría de villa el 2 de junio de 1897. Los problemas sociales, la escasez de grano, sequías y hechos armados como la Guerra de Castas, afectaron a Ticul.

En 1878, la Legislatura del Estado decretó que el Cabildo y Juntas Municipales unieran su nombre al de un célebre héroe nacional o del estado. Ticul acordó tomar el apellido de Morales en honor del coronel Alberto Morales, un militar, comerciante y diplomático que tuvo especial renombre en la Guerra de Castas.

Desde la segunda mitad del siglo pasado, la modernidad fue impulsada con la construcción de la carretera a Mérida; la plaza se vio engalanada de un parque, la alfarería comenzó a revestir sus calles y avenidas. Fue elevado a categoría de ciudad en 1981, durante la administración gubernativa de Francisco Luna Kan, por medio del decreto número 497, conservando este título hasta la actualidad.

Las tradiciones comenzaron a tener presencia destacada: los gremios en honor al Santo Cristo de las Ampollas, en el barrio de San Juan; las sociedades coreográficas con sus bailes anuales como Gardenia y La Genuina Gardenia dieron renombre a la comunidad. Los más destacados mestizos se afiliaron a estos grupos y la aristocracia de artesanos, maestros, intelectuales y modestos comerciantes combinaron intereses para darle lucimiento a la sociedad local.

Municipio que fl oreció desde la época prehispánica y hoy destaca por su cultura viva. / Especial

La población de Ticul en 2020, según el último Censo de Población y Vivienda, fue de 40,495 habitantes, siendo 50.8 por ciento mujeres y 49.2 por ciento hombres. El municipio ocupa una superficie de 355.12 kilómetros cuadrados. Dentro de la jurisdicción municipal quedan comprendidas dos localidades importantes: Pustunich y Yotholín, y los ranchos San Enrique, San Cristóbal Luna, San Antonio, Santa Marta, Xocnacéh, Bolantupil, Santa Catalina y San Joaquín.

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Ticul es la cuna de la pianista María Teresa Cuevas Pereyra, mejor conocida como Tete Cuevas; del maestro Sergio Esquivel; de la jaranera Juanita Canché; y de Arturo González Castillo, cuya orquesta jaranera amenizó la vaquería de Chumayel por más de 50 años. También es tierra del cronista Santiago Gómez y Cámara; de conductores como Ricardo Santamaría Carrillo; del escultor Octavio Briceño Ojeda; de los escritores Maricruz Peralta Santos, José Antonio Hernández Alejos, Edwin Alejos, y otros tantos personajes.

Ticul, la Perla del Sur, es como es llamada esta ciudad, y nombre de una jarana yucateca escrita por el maestro Mario Santiago, que ha dado renombre mestizo a esta ciudad que brilla como lo que es.

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