Los derechohabientes que necesitan una atención médica tan necesaria en los hospitales públicos de Cancún esperan que, con el anuncio del gobierno federal de la apertura de 59 plazas médicas, el personal que ingrese a las filas de los galenos sea competente y ayude a mejorar la calidad del servicio. El señor Emiliano Mex tiene una sonda, puesto que perdió la movilidad. De no ser atendido, debería gastar hasta 160 mil pesos en sus operaciones.
El servicio de salud para los quintanarroenses ha ido en franco deterioro en últimos tiempos. Recientemente, el Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS) de la mano del Gobierno Federal anunció la disponibilidad de 59 plazas para médicos especialistas en el estado, esto como parte de la estrategia nacional para el fortalecimiento del servicio de salud público.
Sin embargo, los derechohabientes, pacientes y ciudadanos no consideran que solo sea suficiente el que haya más médicos, si no se les darán los recursos para que puedan desempeñarse.
Reclaman que, aparte de la falta de doctores se necesitan mejores nosocomios, insumos médicos, medicinas surtidas y mejor atención en los hospitales. Particularmente, en los hospitales del IMSS No.17 y General “Jesús Kumate” la atención está siendo pésima desde febrero e inicios de marzo.
Emiliano Mex es un señor de 70 años oriundo de X-can en el vecino Yucatán, el cual tuvo que desplazarse hasta Cancún en compañía de sus hijos ya que a raíz de un problema en la columna quedó inmóvil de la mitad de su cuerpo.
Estos desplazamientos los hace cada mes para acudir a sus citas, y refiere que la atención ha sido buena, pero que antes de llegar al Hospital General estuvo internado en el IMSS No.17 por más de dos meses, en donde la atención fue lenta, negligente y prácticamente nula.
“Tuve que parar acá porque no había de otra. en el otro hospital estuve más de dos meses y no me hicieron nada mientras mi salud empeoraba. Quedé malo de mi columna y ya no puedo caminar”.
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“Uso una sonda para hacer mis necesidades, tengo pérdida de memoria y gracias a Dios mis hijos me ayudan. Doctores sí hay, lo que no hay es el recurso para que trabajen”, afirmó.
Otros pacientes, como la señora Ana María, mencionan que la administración es mala, haciendo perder tiempo en una fila interminable de pacientes necesitados. Saúl, quien tiene una fractura en la cabeza, se cansó de esperar porque le dijeron que el traumatólogo no estaba. La bebé recién nacida Fanny esperaba con su madre la cita que desde las 9:00 horas le indicaron y a las 11:00 horas la Pediatra no estaba.
En el IMSS No.17, también llamado IMSS de la región 510, los tiempos de espera están desorganizados, ya que a la señora Landy Quian, quien va por sus medicinas del control de la diabetes, el médico familiar dijo que en diciembre el tiempo de espera lo estimaba de 30 minutos, lo normal, pero ahora siendo su consulta de marzo el tiempo se fue a más de una hora, algo que no se puede permitir porque debe ir por su nieta a la escuela.
“No sé qué pasa con los doctores, si era muy bueno el que me atendía. Ya no lo veo y cuando pregunto me dicen que fue por situaciones administrativas. Lo que temo es que los nuevos que vengan no tengan la calidad humana ni gentileza del trato que tenía mi doctor y de todos los mayores que estamos esperando”, declaró.
Los derechohabientes también mencionan que la medida de nuevas plazas igual debió ser para enfermeras y personal auxiliar al unísono con los doctores, porque no necesariamente el problema está en la “falta” de profesionales, sino en el personal a su entorno y disposición.
Una paciente con complicaciones de cáncer, quien solicitó resguardar su identidad, mencionó que las enfermeras la llegaban a denostar por su aspecto físico y condición médica, cosa que elevó hasta el personal administrativo y no obtuvo una respuesta satisfactoria. La paciente exige que se haga una revisión al personal y que no se permitan abusos como el que ella sufrió.
De este modo, los pacientes y derechohabientes del sector salud público no solo necesitan médicos y profesionales de la salud, sino que de la mano del crecimiento y mejora de todo el servicio se otorgue la atención de manera competente, porque en sus palabras, de nada sirve el mejor médico cuando tiene de lo peor a su alcance.