Yucatán

Enfermedades crónicas causan más del 75% de las muertes en Yucatán; más de 5 mil 700 fallecimientos en un año

Las enfermedades del corazón siguen siendo, sin matices, la principal causa de muerte en Yucatán y en toda la Península.

Yucatán se ubica entre las siete entidades con mayor tasa de mortalidad del país por enfermedades crónicas
Yucatán se ubica entre las siete entidades con mayor tasa de mortalidad del país por enfermedades crónicas / Por Esto!

Las cifras más recientes sobre mortalidad en la Península de Yucatán dibujan un retrato tan contundente como inquietante: la mayoría de las muertes registradas en la región no son producto de accidentes extraordinarios ni de epidemias inesperadas, sino de enfermedades que se desarrollan lentamente, se agravan en silencio y, en muchos casos, podrían prevenirse o controlarse con atención oportuna y mejores condiciones de vida.

Datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), correspondientes a los primeros meses de 2025 y en continuidad con los registros de 2024, confirman que Yucatán, Quintana Roo y Campeche comparten un mismo patrón: las enfermedades crónicas no transmisibles dominan la mortalidad, con una carga particularmente alta en el estado yucateco, que se mantiene entre las entidades con mayores tasas estandarizadas de defunciones por cada 100 mil habitantes.

El corazón como epicentro de la mortalidad

Las enfermedades del corazón siguen siendo, sin matices, la principal causa de muerte en Yucatán y en toda la península. Tan sólo en el 2024, este grupo de padecimientos provocó cerca de cuatro de cada diez fallecimientos en la entidad, una proporción similar a la observada a nivel nacional, pero con un impacto mayor cuando se ajusta por tamaño de población.

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Infartos, insuficiencia cardíaca y otras cardiopatías están estrechamente ligadas a factores que se han vuelto cotidianos: hipertensión mal controlada, obesidad, sedentarismo, dietas altas en sodio y grasas, así como la ausencia de revisiones médicas periódicas. En Yucatán, estos elementos se combinan con condiciones socioeconómicas que dificultan la detección temprana, especialmente en zonas rurales y municipios del interior.

Diabetes: enemigo sigiloso que no cede terreno

La diabetes mellitus se consolida como la segunda causa de muerte en Yucatán y mantiene una presencia constante en Campeche y Quintana Roo. Lejos de disminuir, los registros muestran un incremento sostenido en los últimos años, con un impacto particularmente marcado entre hombres.

Este padecimiento, que avanza de forma silenciosa durante años, termina afectando órganos vitales como riñones, corazón y sistema circulatorio. Su letalidad no radica únicamente en la enfermedad en sí, sino en las complicaciones asociadas a un diagnóstico tardío o a tratamientos interrumpidos. En la península, la diabetes se ha convertido en un reflejo directo de hábitos alimenticios poco saludables y de barreras persistentes para el acceso continuo a servicios de salud.

Cáncer y enfermedades hepáticas: diagnósticos tardíos

En el tercer peldaño de la mortalidad aparecen los tumores malignos. En Yucatán, miles de personas fallecen cada año por distintos tipos de cáncer, muchos de ellos detectados en etapas avanzadas, cuando las opciones de tratamiento son limitadas y el pronóstico se vuelve adverso.

Junto a estos padecimientos, las enfermedades del hígado destacan como un foco rojo regional, especialmente en Yucatán y Quintana Roo. El consumo excesivo de alcohol, las hepatitis no tratadas y la falta de seguimiento médico explican buena parte de estas defunciones, que en su mayoría podrían prevenirse con políticas de salud pública más agresivas y campañas de detección temprana.

Accidentes, eventos cerebrovasculares e infecciones respiratorias

Más allá de las enfermedades crónicas, la mortalidad en la península también está marcada por causas con fuerte impacto social. Los accidentes, particularmente los viales y laborales, continúan cobrando vidas, sobre todo en Yucatán, donde la movilidad diaria y ciertos tramos carreteros incrementan los riesgos.

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Las enfermedades cerebrovasculares, como los infartos cerebrales, mantienen una presencia constante y están directamente relacionadas con la hipertensión y la diabetes, reforzando la interconexión entre los principales factores de riesgo.

En tanto, las infecciones respiratorias –influenza y neumonía– ya no tienen el peso observado durante la pandemia, pero siguen siendo letales para adultos mayores y personas con comorbilidades. En 2025, su impacto ha sido menor, aunque persiste como una amenaza latente en temporadas de frío.

Yucatán frente a la Península y al país

Comparado con Campeche y Quintana Roo, el estado de Yucatán registra menos muertes por causas infecciosas, pero destaca por la alta proporción de defunciones relacionadas con diabetes y enfermedades hepáticas.

A nivel nacional, la entidad aporta entre 2 y 3 por ciento del total de muertes, pese a contar con una población relativamente menor, lo que explica su posición entre las entidades con mayores tasas de mortalidad ajustadas.

La tendencia observada desde 2017 muestra un aumento sostenido en el número total de defunciones, impulsado principalmente por enfermedades crónicas. Aunque las cifras fluctúan año con año, el patrón se repite: el corazón, la diabetes y el cáncer siguen marcando el destino de miles de familias.

Un reto que va más allá de los hospitales

El mapa de la mortalidad en Yucatán y la Península de Yucatán revela una verdad incómoda: muchas de las muertes que hoy engrosan las estadísticas podrían evitarse. El desafío no es únicamente médico, sino social, económico y cultural.

Sin una estrategia integral que combine prevención, atención primaria sólida, detección temprana y cambios en los estilos de vida, las cifras seguirán creciendo.

En una región donde la transición epidemiológica ya es un hecho, el reto no es enfrentar enfermedades nuevas, sino contener aquellas que avanzan lentamente, pero con una fuerza devastadora.