Una noche que debía ser de esparcimiento familiar se transformó en una escena de angustia y movilización de los cuerpos de emergencia en la colonia San Camilo, cuando un pequeño de apenas cuatro años de edad sufrió un aparatoso accidente al caer a un pozo mientras se encontraba jugando con su bicicleta, activando de inmediato una respuesta coordinada de la Policía Municipal.
El incidente tuvo lugar en un predio de la calle 4A, una zona donde la rapidez de los familiares y vecinos fue vital para evitar una tragedia mayor. Según los reportes, el menor se desplazaba en su vehículo de juguete cuando, en un descuido y debido a la falta de una protección adecuada en la boca del pozo, se precipitó al vacío. El estruendo y los gritos de auxilio alertaron a la madre del pequeño, quien solicitó ayuda desesperadamente a través de los números de emergencia.
Minutos después del reporte, arribaron al sitio agentes y paramédicos de la Policía Municipal de Kanasín, quienes se encargaron de realizar las maniobras necesarias para asegurar al infante. Al ser extraído y puesto a salvo, el menor manifestó un llanto inconsolable y un fuerte dolor en la zona del hombro derecho, lo que indicaba una lesión traumática de consideración derivada del impacto de la caída.
Tras una valoración minuciosa en el lugar de los hechos, los técnicos en urgencias médicas confirmaron que el pequeño presentaba una luxación en el hombro derecho. Ante la gravedad de la lesión y la edad del paciente, los paramédicos procedieron a la inmovilización inmediata de la articulación para evitar daños mayores en los tejidos.
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Posteriormente, el menor fue subido a la ambulancia y trasladado de urgencia al Hospital General Dr. Agustín O’Horán en Mérida, donde recibió atención por parte de especialistas en ortopedia pediátrica.
La noticia del accidente corrió rápidamente entre los habitantes de San Camilo, quienes se congregaron a las afueras del domicilio para expresar su solidaridad con la madre del pequeño, quien se encontraba visiblemente afectada por el suceso.
Doña Carmen Tzab, vecina de la calle 4A, relató los momentos de tensión: “Escuchamos el grito de la mamá y todos salimos a ver qué pasaba. Fue un susto horrible porque uno sabe que los pozos son peligrosos y más para un niño tan tierno que anda en su bicicletita.
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Gracias a Dios que la Policía llegó rápido y que los paramédicos supieron cómo manejarlo. Verlo salir con su bracito lastimado nos dolió; es un recordatorio de que en un segundo la vida nos cambia”.
Hasta la mañana de ayer se reportó que el menor se encontraba estable y bajo observación médica en el hospital O’Horán, donde se le realizarán estudios radiológicos para descartar fracturas.
Los médicos han señalado que, aunque la luxación es dolorosa, una intervención oportuna garantiza una recuperación exitosa.
Por su parte, la Dirección de Seguridad Pública de Kanasín exhortó a los padres de familia y dueños de predios a extremar precauciones, asegurando debidamente las bocas de pozos y fosas sépticas, especialmente en áreas donde los menores realizan actividades recreativas.