La tala de árboles y el desmonte de grandes extensiones de tierra para la construcción de desarrollos inmobiliarios ha causado que paulatinamente desaparezca la planta que da el fruto conocido como piñuela, que por décadas ha sido del gusto de los yucatecos.
Héctor Catzín, propietario de un vivero en Kinchil, consieró que esta destrucción ha generado que la piñuela, que además de buen sabor ofrece beneficios a la salud, cada vez sea más difícil encontrar, para desgracia de todas las personas que acostumbraban disfrutarla acompañada de limón y chile molido.
Por su parte, la vecina Enriqueta Tec comentó que en estos tiempos ya no es tan fácil cosechar este fruto como hace años, y para obtenerlos hay que caminar muchos kilómetros dentro del monte de Kinchil, cuando anteriormente se encontraba con facilidad y se comercializaba en los mercados del pueblo.
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“Ahora, cuando tengo tiempo, salgo con mis hijos a caminar por los montes y tratamos de cosechar la mayor cantidad de este fruto rojo, que se sancocha y se come con un poco de sal y limón, explicó.
Doña Enriqueta mencionó que este fruto es muy bueno para curar y prevenir ciertas enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, y que antiguamente algunas curanderas lo utilizaban como medicamento natural.
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Las piñuelas son frutos de las bromelias, que son plantas tropical originarias de América Central, y del Sur, incluyendo México, y que se caracterizan por sus hojas largas y espinosas que crecen en forma de roseta, y producen una flor vibrante y exótica con sabor dulce, muy parecido, precisamente, al de la piña.
Hasta hace unos años era muy común verla a la venta, pero ahora es cada vez más difícil porque se han destruido gran parte de las tierras donde se les encontraba.