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Yucatán

Las cabañuelas: el saber ancestral que sigue marcando el clima en Yucatán

Productores yucatecos siguen confiando en las cabañuelas para planear la siembra.

Observación climática de enero sigue guiando las siembras en plena era de meteorología moderna
Observación climática de enero sigue guiando las siembras en plena era de meteorología moderna / Por Esto!

Cada inicio de año, en comunidades rurales y urbanas de Yucatán resurge una práctica que enlaza la memoria ancestral con la vida cotidiana actual: las cabañuelas.

Este método tradicional de observación climática, transmitido de generación en generación, continúa influyendo en decisiones agrícolas y en la forma en que muchas familias interpretan el comportamiento del tiempo, aun en plena era de la meteorología moderna.

Las cabañuelas se basan en el análisis detallado del clima durante los primeros días de enero, generalmente del 1 al 12.

A decir de los trabajadores del campo, este conocimiento era fundamental para garantizar que hubiera buenas cosechas

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De acuerdo con el meteorólogo de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Juan Vázquez Montalvo, cada uno de esos días representa un mes del año. Así, la presencia o ausencia de lluvias, la intensidad del viento, la nubosidad y los cambios de temperatura se interpretan como señales de lo que ocurrirá en los meses correspondientes.

En Yucatán, este ejercicio suele reforzarse con los llamados días de retorno, en los que se observa nuevamente el clima, pero de manera inversa, para ajustar o confirmar los pronósticos iniciales.

Valor cultural

Aunque las cabañuelas no sustituyen a los modelos científicos actuales, su valor cultural y práctico sigue siendo relevante, especialmente en el sector agrícola. Para los productores del campo, estas observaciones ayudan a decidir fechas de siembra, prever períodos de sequía o anticipar temporadas de lluvias intensas.

El origen profundo de este conocimiento se remonta a la civilización maya, para la cual la observación del clima era un pilar fundamental de su economía, su calendario y su cosmovisión.

Si bien el término cabañuelas proviene de la tradición española, los pueblos mayas ya contaban con sistemas propios para interpretar los ciclos naturales, basados en el movimiento del Sol y las estrellas, los vientos, las lluvias y el comportamiento de plantas y animales.

Fusión de saberes

Estos saberes permitieron a los antiguos mayas organizar la vida agrícola y ritual, así como rendir culto a deidades como Chaac, dios de la lluvia. Con la llegada de los españoles, ambas tradiciones se fusionaron, dando lugar a la práctica de las cabañuelas tal como hoy se conoce en la región.

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Vázquez Montalvo destacó que, al comparar las cabañuelas con modelos matemáticos de pronóstico a largo plazo, se han encontrado numerosas coincidencias.

El meteorólogo resaltó que este hecho llamó la atención de la comunidad científica local y motivó intercambios académicos entre especialistas de la UADY y de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos, así como encuentros con campesinos mayas dedicados al conteo tradicional de las cabañuelas.

Entre los principales aciertos se encuentran similitudes entre los pronósticos científicos y las observaciones empíricas realizadas por agricultores mayas, quienes no sólo analizan la atmósfera, sino también indicadores naturales como el comportamiento de ciertos árboles, aves, animales e insectos, en especial las hormigas.

“El conocimiento de los antiguos mayas no puede ponerse en duda”, subrayó el meteorólogo.

“Fueron grandes matemáticos, astrónomos y observadores del clima. Ignorar este saber heredado sería un error, porque forma parte de nuestra historia y de una tradición que aún ofrece enseñanzas valiosas”, concluyó Vázquez.