Yucatán

Ariadna Montiel garantiza operación normal de Bienestar en Yucatán; descarta afectaciones tras la renuncia de Rogerio Castro

La secretaria federal de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, confirmó destacó que la Delegación Yucatán mantiene resultados positivos.

Secretaria del Bienestar llega a Mérida para gestionar la designación de nuevo encargado
Secretaria del Bienestar llega a Mérida para gestionar la designación de nuevo encargado / Gerardo Álvarez

La renuncia de Rogerio Castro Vázquez a la delegación de la Secretaría de Bienestar en Yucatán cerró una etapa marcada por señalamientos que, si bien nunca derivaron en sanciones formales, sí generaron inconformidad y desgaste en una de las dependencias federales con mayor presencia territorial en el estado.

La secretaria federal de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, se trasladó ayer a Mérida para supervisar personalmente la delegación y enviar un mensaje claro de orden, continuidad y estabilidad institucional.

La funcionaria fue enfática al descartar una renuncia forzada o derivada de irregularidades detectadas por la Federación. Aseguró que, tras una revisión interna, no existen denuncias formales en curso contra Castro Vázquez dentro de la delegación estatal.

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Dijo que Castro Vázquez decidió renunciar, que tuvo conocimiento de esto la semana pasada, y precisó que su visita forma parte del protocolo habitual cada vez que un delegado deja el cargo.

Asimismo, afirmó que no tuvo diferencias con el hoy exdelegado, quien dejó el cargo desde el pasado viernes, y afirmó: Nunca he tenido conflictos con los que están a mi mando, porque doy instrucciones y ellos las cumplen.

Para garantizar la operación sin sobresaltos, la secretaria federal designó de inmediato a Benito Mateo Rodríguez como encargado interino de la delegación y dejó en claro que el nombramiento del nuevo titular se definirá desde la Ciudad de México, sin presiones ni especulación de políticos locales.

Mateo Rodríguez labora en la Secretaría, asignado a la supervisión de la operación de los programas en el Sureste del país.

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Montiel Reyes subrayó que la delegación de Bienestar en Yucatán mantiene resultados positivos y que los programas sociales continúan operando con normalidad, sin afectaciones para los beneficiarios. Detalló que en su visita de ayer sostuvo reuniones con coordinadores, jefes de área y directores regionales para evaluar avances y dar seguimiento puntual a las metas establecidas.

Asimismo, desestimó versiones sobre perfiles locales que buscan el cargo, como Liborio Vidal, y sostuvo que apostar por personas ajenas al movimiento sería un error.

La funcionaria descartó que el cambio cause algún tipo de incertidumbre en la dependencia, pues señaló que la relación directa con los derechohabientes es de los servidores y servidoras de la Nación, que han trabajado muy bien.

Agregó que en la Secretaría de Bienestar son cerca de 60 mil trabajadores, y en esa diversidad siempre hay retos. Destacó que la de Yucatán es una buena delegación. “Desde que estaba el hoy gobernador Huacho funcionó muy bien. Alguna vez dije que era uno de nuestros mejores delegados del país”.

Montiel explicó que se están entregando tarjetas a mujeres y adultos mayores. La próxima semana inicia el registro de nuevos derechohabientes.“Nos estamos preparando para la credencialización de salud, que es el proyecto más grande que me ha tocado coordinar como secretaria. Tenemos muchas tareas y están funcionando bien”.

Los cuestionamientos contra Rogerio Castro fueron frecuentes. Entre marzo y abril del 2025, extrabajadores de la Secretaría de Bienestar en Yucatán denunciaron públicamente despidos injustificados, evaluaciones arbitrarias y falta de liquidaciones, prácticas que calificaron como violatorias de la legislación laboral aplicable a servidores públicos.

Algunos de estos exempleados se manifestaron frente a las oficinas de la dependencia, acusando una gestión cerrada, sin canales de diálogo y con decisiones tomadas de manera unilateral. A estas se sumaron señalamientos de presunto nepotismo, al afirmar que decisiones administrativas favorecieron a personas cercanas al entorno del entonces delegado.

Si bien ninguno de estos reclamos derivó en procedimientos administrativos públicos, sí erosionaron la imagen interna de la delegación y generaron un clima de inconformidad que acompañó el cierre de su gestión.