Yucatán

Yucatán registra menos matrimonios y más uniones libres: INEGI

Con más de 9 mil matrimonios al año, Yucatán mantiene viva la institución, pero hay un descenso sostenido de bodas.

Las cifras oficiales muestran una transformación gradual en la manera de formalizar el amor
Las cifras oficiales muestran una transformación gradual en la manera de formalizar el amor / POR ESTO!

En Yucatán, el Día del Amor y la Amistad no sólo se celebra en restaurantes ni bajo balcones con serenatas. También se escribe en papel oficial, en actas de matrimonio y sentencias de divorcio, en decisiones que miles de parejas toman cada año y que reflejan cómo ha cambiado la forma de amar. Aquí, el matrimonio sigue siendo más frecuente que la separación, pero los números revelan que el compromiso legal ya no tiene el mismo peso que hace dos décadas.

Los registros más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirman esa transformación. En 2024, la cifra más reciente, se celebraron en Yucatán poco más de nueve mil quinientos matrimonios civiles, dentro de un total nacional de 486 mil 645 enlaces. Sin embargo, la tasa bruta de nupcialidad en el estado se ubica en 5.1 matrimonios por cada mil habitantes de 15 años y más, un nivel que coloca a la entidad en la zona media del país y como la más baja de la Península.

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La cifra está por debajo de Quintana Roo, que registra 7.2, y de Campeche, con 6.5, aunque todavía supera a entidades como Ciudad de México y Tlaxcala, donde apenas alcanza 3.1. Es decir, Yucatán no es el lugar donde más se casa la gente, pero tampoco donde el matrimonio ha perdido mayor terreno.

A nivel nacional, el descenso es sostenido. Hace apenas una década, México registraba tasas cercanas a siete matrimonios por cada mil adultos; hoy la cifra apenas supera cinco. No se trata de un desplome abrupto, sino de una transformación gradual impulsada por factores económicos, sociales y culturales: el retraso en la edad para casarse, la búsqueda de estabilidad laboral y la creciente aceptación de otras formas de convivencia.

Incluso dentro del matrimonio, las dinámicas reflejan cambios generacionales. En el país, 98.7 por ciento de las uniones corresponde a parejas heterosexuales y 1.3 por ciento a parejas del mismo sexo. Entre las primeras, más de una cuarta parte de las mujeres —26.9 por ciento— se casa antes de los 25 años, mientras que en los hombres la proporción es menor, con 18.4 por ciento.

El matrimonio conserva relevancia, aunque cada vez más parejas optan por la unión libre / POR ESTO!

El divorcio avanza, pero no rebasa al matrimonio

Mientras el matrimonio se desacelera, el divorcio gana presencia. En México, durante 2024 se registraron poco más de treinta divorcios por cada cien matrimonios. En Yucatán, la proporción es menor, lo que confirma que el vínculo legal sigue teniendo mayor permanencia que en otras entidades.

Aun así, las separaciones son cada vez más visibles. Los juzgados familiares tramitan con mayor frecuencia divorcios por mutuo acuerdo e incausados, una figura que permite disolver el vínculo sin necesidad de justificar motivos. El divorcio dejó de ser una excepción para convertirse en una alternativa legal común, aunque en el estado avanza a un ritmo más moderado que en otras regiones.

La diferencia se acentúa al comparar con los estados vecinos. Campeche registra una de las tasas más altas del país, con una proporción cercana a siete divorcios por cada diez matrimonios, mientras Quintana Roo combina altos niveles de nupcialidad con una elevada incidencia de separaciones. En ese contexto, Yucatán se mantiene como un punto intermedio: menos matrimonios que sus vecinos, pero también menos rupturas.

Las nuevas generaciones retrasan el matrimonio y priorizan estabilidad económica / Mishell Caderón

Menos personas casadas, más uniones libres

La transformación más profunda no se observa en las bodas ni en los divorcios, sino en la estructura conyugal de la población. Entre 2005 y 2025, el porcentaje de personas casadas en México cayó de 47.6 a 36.3 por ciento, mientras que la unión libre creció de 11.1 a 17.6 por ciento.

Hoy, uno de cada tres adultos se declara soltero (33.2 por ciento), 4.8 por ciento está separado y 2.1 por ciento divorciado. Entre los mayores de 60 años, la viudez alcanza 23.6 por ciento, con una marcada diferencia entre mujeres (32.8 por ciento) y hombres (12.5 por ciento), reflejo de la mayor esperanza de vida femenina.

Este cambio no significa necesariamente menos relaciones, sino menos formalización legal. Las nuevas generaciones optan con mayor frecuencia por convivir sin casarse, redefiniendo el significado del compromiso.

Incluso el uso del tiempo muestra diferencias. En 2024, las mujeres que viven en pareja dedicaron en promedio 8.2 horas semanales a la convivencia familiar y social, frente a 7.4 horas de quienes no están unidas. En general, 56.2 por ciento de las personas en pareja expresó que le gustaría pasar más tiempo con sus seres queridos, una señal de que la vida cotidiana impone límites incluso al afecto.

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Amar de otra forma

Las cifras dibujan un escenario complejo. Yucatán sigue siendo un estado donde el matrimonio conserva relevancia, pero ya no es el único camino. La tasa de nupcialidad se mantiene, aunque sin el vigor del pasado, y las nuevas formas de convivencia avanzan con discreción, pero con firmeza.

Detrás de cada número hay historias que no caben en las estadísticas: parejas que se separan después de décadas, otras que deciden no casarse nunca y algunas más que aún creen en el matrimonio como proyecto de vida.

Los registros oficiales confirman que el amor no desaparece, pero sí cambia. Permanece como vínculo, pero ya no siempre como contrato. Y en Yucatán, como en el resto del país, esa transformación se escribe cada año en silencio, con tinta legal y decisiones personales.