Campeche

Detención de Collado, sacude a la mafia del poder, Urzúa a la calle por cobardía y traición…

Eudaldo Chávez Molina

¡Crónicas del T´nab!

En esta semana se dieron acontecimientos que sacudieron la conciencia del pueblo mexicano, la detención del abogado de la mafia del poder, Juan Collado Mocelo; la renuncia de Carlos Urzúa y la respuesta del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien de inmediato nombró a Juan Herrera como nuevo SHCP y calló pronto a muchos periodistas que están al servicio de la mafia del poder, ya que ya no pudieron especular más en relación a este movimiento en el ajedrez administrativo del Poder (Ejecutivo) Federal.

Los agoreros del desastre que pensaron en un golpe a las finanzas del país fracasaron, pues la bolsa de valores no se modificó en contra de la economía, sino que se conservó dentro de la normalidad.

La detención del defensor de los miembros destacados del cartel político del viejo régimen vino a poner más nerviosos a los autores del saqueo oficial al amparo del Gobierno Federal, tan es así que Enrique Peña Nieto huyó a España, y presuntamente vive en una mansión que es propiedad de Juan Collado Mocelo (ahora preso), y fue precisamente Collado quien ayudó a Peña Nieto a huir, pero no sabía que la acción de la justicia ya pesaba sobre él.

Los medios afines a la mafia del poder intentaron minimizar la detención y magnificaron la renuncia de Urzúa, queno trajo para nada daños colaterales a las finanzas ni al gabinete, porque enseguida AMLO apagó el fuego de la especulación informativa al nombrar a su sustituto y aclarar que el hoy ex secretario de la SHCP no cumplió con su obligación y pretendió, sin conseguirlo, seguir los lineamientos del neoliberalismo, y esa continuidad no le pareció a AMLO. Urzúa se sintió desobedecido y su mejor salida fue presentar su renuncia.

Para quien no entendió que la 4T significa un cambio de verdad y no una simulación, tiene que tomar en consideración que la renuncia del ex secretario de la Hacienda y Crédito Público es un acto de impotencia y de cobardía, para muchos es a la vez un signo de incapacidad para entender la esencia del nuevo régimen que ya está en marcha. Urzúa no lo entendió y ahora está fuera del gabinete presidencial, entrampado en su propia renuncia con la que quiso desprestigiar al Gobierno Federal.

Tenemos que recordar que la 4T es el combate a la corrupción, erradicar los daños colaterales del neoliberalismo, acabar con la impunidad y hacer valer la austeridad republicana dentro de la honrosa medianía, sin perjudicar al pueblo, que fue quien exigió este cambio de régimen en las urnas.

Para nadie es un secreto que para llegar a la 4T tuvieron que pasar muchos años de lucha para poder sembrar la semilla de la conciencia en el pueblo mexicano, para alcanzar el triunfo que le permitió a AMLO ocupar la presidencia de la República costó mucho trabajo; no es poca cosa lo que exigió el pueblo mexicano con su voto.

La 4T va en serio; las denuncias abiertas en contra de ex funcionarios del viejo régimen prianista está sacudiendo a los miembros destacados de la mafia del poder, que no buscan qué hacer ante la acción de la justicia, que en cualquier momento puede llevar a la cárcel a los miembros principales de esta agrupación delictuosa nacida al amparo del poder.

Pero la historia de los abogados de la mafia viene a cuento precisamente por la reciente detención de Juan Collado Mocelo, abogado de Carlos Salinas, Enrique Peña Nieto y Carlos Romero Deschamps, la otra mafia, la del poder político y económico en México que están muy nerviosos y están huyendo del país.

Su detención, bajo una operación quirúrgica deja un precedente marcado, ya que es un litigante que ha defendido los intereses de uno de los capos de la mafia del poder Carlos Romero Deschamps, líder de la corrupción petrolera y forma parte de la élite de la corrupción prianista y de la clase política del viejo régimen. ¿El poder lo abandonó? Pues mientras Peña Nieto baila en las fiestas y se divierte, pronto ha huido a España, en tanto el abogado de la mafia del poder, Collado está en la cárcel.

Aunado a la renuncia de Carlos Urzúa de la SHCP que no es un simple movimiento, pues es la prueba palpable de que la 4T no detiene su marcha y que nadie es indispensable, deja en claro que quien no entienda los reclamos del pueblo, tendrá que dejar el gabinete presidencial por depuración natural. Así que los que no entiendan el lenguaje del Presidente de la República, tendrán que presentar su renuncia.

Historia oscura

La detención del abogado de la mafia del poder, Juan Collado Mocelo, nos recuerda el libro Los Narco-abogados que tomó forma con otros personajes mexicanos, entre ellos, Raquenel Villanueva, “La abogada de hierro”, ejecutada el 9 de agosto de 2009 en Monterrey, Nuevo León, cuando un comando la localizó al interior de un mercado. Así terminó la vida de quien había sobrevivido a cuatro atentados, presuntamente ordenados por Juan García Ábrego, en venganza porque la defensora le había informado a la DEA donde se localizaba su escondite, lo que derivó en su captura.

Otro personaje notable fue Américo Delgado de la Peña, entonces considerado el decano de los narco abogados mexicanos; fue defensor de los hermanos Beltrán Leyva, de Oziel Cárdenas Guillén y Benjamín Arellano Félix, entre otros.

Delgado de la Peña decía que el abogado que decidiera defender capos debía ser muy cuidadoso en no pedir sumas elevadas por adelantado sin cumplir. “Yo cobro mis honorarios hasta que gano el caso”, decía el veterano abogado que, por desgracia, fue asesinado por un sicario que lo degolló en su despacho de Toluca, Estado de México.

La historia de los abogados de la mafia viene a cuento precisamente por la reciente detención de Juan Collado Mocelo, abogado de Carlos Salinas, Enrique Peña Nieto y Carlos Romero Deschamps, la otra mafia, la del poder político y económico en México.

Como ha ocurrido con los abogados de los narcotraficantes, ningún abogado defensor de ex presidentes o políticos menores que hayan causado daño al país gozan de buena reputación. Todos cargan a cuestas las historias de sus clientes. Y si decidieron defenderlos es porque en algo o en mucho coinciden: son corruptos.

La historia de Juan Collado siempre ligado a los hombres del poder, está plagada de claroscuros. A mediados de los años noventa Mario Ruiz Massieu huyó del país. Habían transcurrido pocos meses del asesinato de José Francisco, su hermano. Mario era subprocurador de la PGR. El procurador era Jorge Carpizo. Mario Ruiz Massieu había prometido públicamente que esclarecería la muerte de su hermano. No pudo. Se topó con una barrera: la familia Salinas y principalmente con Raúl, quien fue acusado, primero, y exonerado, después, por ese crimen.

En medio del escándalo más estruendoso que estremeció a México en tiempos de Carlos Salinas, Mario Ruiz Massieu decidió refugiarse en Estados Unidos, pero fue detenido con varias maletas repletas de dólares. La justicia estadunidense lo acusó de lavado de dinero del narcotráfico y fue encarcelado y sometido a un juicio de extradición por parte del Gobierno de México.

Su abogado en México era Juan Collado, ligado a los intereses de la familia Salinas, cuyo hermano mayor, Raúl, había sido encarcelado el 28 de febrero de 1995 por el crimen de José Francisco Ruiz Massieu.

El juicio de extradición duró varios años y finalmente la defensa de Ruiz Massieu logró que su cliente saliera de la cárcel y cumpliera su condena en prisión domiciliaria, aduciendo problemas de salud. Mario fue llevado a un departamento en Newark, Nueva Yersey, y era vigilado las 24 horas del día a través de un brazalete.

Algunos meses después y en condiciones todavía no claras, Mario Ruiz Massieu se suicidó. Dejó una carta póstuma. Nadie supo de él. Hasta su abogado, Juan Collado, declaró extrañado que él nunca pudo ver el cuerpo de su cliente. Así, el caso sigue envuelto en un verdadero misterio.

Juan Collado Mocelo volvió a atraer los reflectores públicos cuando decidió defender al empresario de origen argentino Carlos Ahumada, implicado en actos de corrupción y sobornos a personajes relacionados con el Gobierno de la ciudad de México: Rosario Robles, René Bejarano, entre otros.

Atraído por las estrellas de Televisa, Juan Collado decidió casarse con Yadhrira Carrillo, actriz de Televisa, quien en una ocasión apareció en una fotografía donde posa al lado de Francisco Colorado Cessa, acusado de lavar dinero de Los Zetas, en el hipódromo de las Américas. Colorado murió hace dos años en una cárcel de Estados Unidos. Sin embargo, Collado celebró una fiesta de bodas al más puro estilo de Televisa y su farándula.

En esa boda estuvo reunida la mafia del poder, la élite de la corrupción en México celebrando como si fueran ciudadanos decentes, cuya fortuna proviene de los actos de corrupción, que bajo la 4T viene a romper el esquema de la impunidad característica del viejo régimen prianista.

La lista de clientes de Juan Collado es larga. Ahí aparecen Mario Villanueva, exgobernador de Quintana Roo, acusado de lavado de dinero y de estar relacionado con el Cartel de Juárez; Raúl y Carlos Salinas de Gortari y, por su puesto, Carlos Romero Deschamps, el capo del sindicato petrolero, quien lleva más de 30 años en el poder.

El lunes 9 de julio, cuando comía en un lujoso restaurante de las Lomas de Chapultepec, acompañado por Carlos Romero Deschamps –su cliente –, fue detenido Juan Collado. Se le acusa de lavado de dinero y delincuencia organizada por supuestas triangulaciones de dinero operadas desde la empresa Caja Libertad.

Una financiera, considerada un centro de blanqueo de dinero que, entre otros fines, sirvió para financiar la campaña de Francisco Domínguez, gobernador de Querétaro, implicado en el enjuague al igual que los ex presidentes Carlos Salinas, Enrique Peña Nieto, entre otros, señalados por el empresario Hugo Sergio Bustamante –el que denunció un supuesto despojo de acciones de una empresa –como los verdaderos dueños de Caja Libertad.

Tras ser llevado a la Seido, Collado fue sometido a un interrogatorio. Ahí salió a relucir que es acusado de crear cuatro empresas fantasmas y de simular la venta de un terreno, en Querétaro, por 156 millones de pesos en el que luego construyó un edificio de cuatro niveles con seis de estacionamiento, cuyo valor actual asciende a 700 millones de pesos.

La historia criminal que implica a Juan Collado y que se basa en las pesquisas de la Fiscalía General de la República (FGR) sostiene que el abogado se asoció con José Antonio Rico, ex presidente de Cajas Libertad; José Antonio Vargas Hernández, Roberto Isaac Rodríguez Gálvez y Tania Patricia García Ortega –todos ellos con órdenes de aprehensión –para constituir las empresas Operadora Inmobiliaria del Centro y Libertad Sociedad Financiera (actualmente Cajas Libertad) presuntamente para simular operaciones financieras y lavar dinero, cuyo origen, hasta el momento, se desconoce.

Algunos fondos, según la FGR, provienen de la venta del inmueble de Querétaro, cuya propiedad alega como suya el empresario Sergio Hugo Bustamante Figueroa, quien denunció que para despojarlo de acciones y de esa propiedad le suplantaron la identidad para realizar la operación que, dice, nunca consintió.

La FGR sostiene, según sus investigaciones, que por esta operación –la venta del inmueble –Juan Collado recibió un pago de 24 millones de pesos. Pero después las cosas comenzaron a complicarse debido a que Sergio Hugo Bustamante presentó una denuncia el 7 de junio último ante la Unidad de Inteligencia Financiera, la que después formalizó ante la FGR.

Según la denuncia, Juan Collado, José Antonio Rico y Javier Rodríguez Borgio –éste señalado como zar del juego, porque es dueño de una cadena de casinos– utilizaron la red de empresas fantasmas para que Vargas Hernández, Rodríguez Gálvez y García Ortega realizaran transferencias bancarias que beneficiaron a los tres últimos.

La presentación de Juan Collado en la SEIDO tardó once horas, luego la FGR determinó un plazo de seis meses para llevar a cabo toda la investigación, que desde ahora ya involucra a Enrique Peña Nieto, Carlos Salinas de Gortari, a Videgaray y a otros miembros distinguidos de la mafia del poder.

Estos hechos ocurren en el momento en que los ex presidentes Carlos Salinas y Enrique Peña, según se sabe, ya no están en México: el primero se afincó en Reino Unido, el segundo, en España, supuestamente para ponerse a salvo de las investigaciones que deriven del caso Emilio Lozoya, enredado en una lodazal de corrupción en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Ahora truena el caso de Caja Libertad –presuntamente propiedad de Salinas y de Peña Nieto, entre otros– y el primero que cae es el abogado Juan Collado, el brazo legal, el abogado de la mafia del poder. Esta es una señal más de que la 4T va en serio, y el que no lo crea ya puede presentar su renuncia.

Para concluir podemos asegurar que la renuncia de Urzúa no hizo mella en la marcha de la 4T y que el combate a la corrupción y la impunidad, va en serio. Es cuestión de tiempo para que caiga el líder corrupto petrolero Carlos Romero Deschamps, y la Secretaría de la Función Pública vaya expandiendo sus investigaciones en los estados del país donde se presumen actos de corrupción al amparo del poder. En tanto la detención de Juan Collado Mocelo causó un sismo electoral en la campaña nacional del PRI en el cambio de estafeta de su dirigencia, y sin duda alguna traerá daños colaterales, porque Collado es a la vez emblema de la corrupción de ese partido de donde han surgido los más grandes capos de la corrupción.

¿Quién sigue? ¿Sigue Salinas? ¿Sigue Enrique Peña Nieto? ¿Sigue Videgaray? ¿Sigue Lozoya? ¿Sigue Fox? ¿Sigue Calderón? ¿Sigue Osorio Chong? ¿Quién sigue?