La venta de pollo fresco aumentó en los últimos días en el puesto de María del Carmen García, ubicado en la calle 20 entre 25 y 27 del centro de la ciudad, quien asegura que su éxito se debe a ofrecer precios más bajos que los del mercado.
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“Queremos que la gente consuma pollo fresco en esta época decembrina, y aunque damos barato, no afecta económicamente porque tenemos bastante demanda”, explicó García. Mientras en la central de abasto el kilogramo se vende entre 70 y 72 pesos, ella lo ofrece a 60 pesos, lo que ha atraído a numerosos clientes.
Sin embargo, algunos vendedores del mercado consideran esta práctica como competencia desleal, pues señalan que mientras ellos deben cubrir impuestos y otros gastos, la comerciante presuntamente se ahorra esos pagos.
Desde el interior del mercado, Daniela Paola Xiu comentó que no reducirá sus precios, pero tampoco los aumentará, ya que hacerlo significaría perder la poca clientela que conserva. Añadió que la misma situación se repite en otros puestos, donde dos venteras más enfrentan dificultades similares pese a las expectativas de buenas ventas en la temporada.
Así, la dinámica comercial en Hecelchakán refleja el contraste entre quienes buscan atraer clientes con precios bajos y quienes defienden la estabilidad de sus costos, en un cierre de año marcado por la alta demanda de productos básicos para las celebraciones familiares.