
Las bancas de las iglesias se llenaron este domingo con un colorido distinto al habitual: no eran flores ni listones, sino mochilas de todos los tamaños, desde las más diminutas con estampados de caricaturas, hasta aquellas cargadas de libretas y loncheras, listas para estrenar. En siete parroquias de la capital campechana se llevó a cabo la Misa de Bendición de Mochilas, ceremonia especial para marcar el inicio del Ciclo Escolar 2025-2026.
En la parroquia de Santa Ana, la eucaristía fue presidida por el párroco Juan José Xequé Guzmán, quien entre sonrisas y palabras de aliento recordó a los padres de familia la importancia de acompañar a los pequeños no solo en lo académico, sino también en la formación del carácter. “La mente y el corazón siempre van de la mano”, insistió, subrayando que el aprendizaje no se limita a las aulas, sino que también nace en el hogar, donde se forja la voluntad y el espíritu.

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Parroquias Carmelitas bendicen mochila y útiles escolares para el nuevo ciclo escolar 2025-2026
Los protagonistas de la mañana, sin embargo, fueron los niños. Algunos aún bostezaban, con el cabello despeinado o con las huellas de una siesta interrumpida demasiado temprano en domingo; otros, en cambio, se mostraban ansiosos, sosteniendo sus mochilas con ambas manos como si fueran cofres llenos de sueños. A cada uno se le notaba la ilusión de volver a la escuela, reencontrarse con amigos, estrenar cuadernos y descubrir lo que traerá este nuevo año escolar.
Al momento de la bendición, se levantaron decenas de mochilas, un arcoíris de colores que llenó de vida el templo. Hubo quien llevaba estampado de superhéroes, princesas o equipos de fútbol, y también quien ya optaba por los modelos sobrios de adolescente.

El sacerdote recordó que la educación no es solo cuestión de intelecto, sino también de voluntad y valores. “Si lo dejamos todo en la escuela y olvidamos lo que se enseña en casa, el progreso se vuelve incompleto”, expresó ante la atenta mirada de las familias. Sus palabras encontraron eco en los presentes, muchos de los cuales asentían mientras abrazaban a sus hijos, conscientes de que la formación integral es una tarea compartida.
“¿A quién le gusta la escuela?”, preguntó en tono juguetón el párroco durante la homilía. Y como si se tratara de un coro ensayado, decenas de voces infantiles respondieron con entusiasmo: “¡A mí!”.
Así, entre oraciones, mochilas alzadas y el eco de las voces infantiles, comienza el ciclo escolar con la bendición de Dios.