Cientos de fieles campechanos se congregaron con profunda fe y fervor en la Santa Iglesia Catedral de Campeche para participar en la Santa Misa del primer domingo de Cuaresma, periodo litúrgico de 40 días que marca la preparación espiritual rumbo a la Pascua.
Durante la homilía, el presbítero Marcos Cohuó Muñoz, administrador de la Diócesis de Campeche, exhortó a los creyentes a reflexionar sobre el sentido profundo de este tiempo de conversión, tomando como ejemplo a Jesucristo en el desierto, quien enfrentó las tentaciones con la fuerza de la Palabra de Dios.
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“El Señor Jesús enfrenta las tentaciones con la misma Palabra. Todos nosotros, desde que nacemos y mientras estemos en esta vida, siempre tendremos tentaciones. No tienen edad, religión ni sexo; están presentes las 24 horas del día”, expresó ante la feligresía que abarrotó el recinto catedralicio.
El sacerdote subrayó que las tentaciones pueden convertirse en una oportunidad para crecer y madurar en la vida cristiana, siempre que se fortalezca la voluntad y el espíritu. Señaló que muchas faltas se cometen en lo oculto, cuando se piensa que nadie observa, pero recordó que Dios conoce el corazón y las acciones de cada persona.
Asimismo, invitó a los fieles a cuestionarse cómo están alimentando su vida espiritual. “Así como nos preocupamos por la alimentación del cuerpo, también debemos cuidar el alma. No sólo de pan vive el hombre”, enfatizó, al advertir que el mundo ofrece poder, riqueza, placer y vanidad, pero deja un vacío que no puede llenarse sin Dios.
En su mensaje, destacó que la oración, el ayuno y la limosna son pilares fundamentales durante la Cuaresma. El ayuno, explicó, fortalece el carácter y ayuda a compartir con quienes más lo necesitan; la oración une íntimamente con Cristo; y la caridad se manifiesta en el acompañamiento, el consejo y la presencia solidaria hacia los demás.
Finalmente, recordó que nadie está exento de caer en las tentaciones de la carne, el mundo y el demonio, pero la Iglesia ofrece los sacramentos, como la confesión y la eucaristía, como alimento espiritual para sostenerse en el camino de la fe.
La celebración concluyó en un ambiente de recogimiento y esperanza, donde las familias campechanas renovaron su compromiso de vivir este tiempo cuaresmal como una oportunidad de conversión, reconciliación y preparación interior para la Pascua