Con la celebración del Miércoles de Ceniza, cientos de fieles acudieron a las capillas y parroquias de la ciudad para recibir la cruz de ceniza, signo que marca el inicio de la Cuaresma, periodo de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa.
En el Santuario Diocesano de Nuestra Señora del Carmen, las misas estuvieron abarrotadas. El presbítero José Francisco Verdejo Aguilera exhortó a la comunidad a vivir este tiempo litúrgico como una oportunidad verdadera de conversión, más allá de una práctica rutinaria. Recordó que la ceniza simboliza el paso de la muerte a la vida, dejando atrás el pecado para iniciar una relación más auténtica con Dios.
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Durante la reflexión, se subrayó que las prácticas propias de la Cuaresma —ayuno, oración y limosna— deben realizarse desde el corazón y no por reconocimiento social. Se invitó a los fieles a un ayuno integral, que no se limita a la abstinencia de carne, sino también a privarse de excesos como el uso desmedido de redes sociales, el entretenimiento o hábitos que generan comodidad, con el fin de fortalecer el espíritu.
Verdejo Aguilera llamó a evitar actitudes como la crítica constante, el chisme o la hipocresía, recordando que la Cuaresma es un tiempo para la reconciliación con Dios, la confesión y la renovación del compromiso cristiano.
El calendario litúrgico marca que la Cuaresma se desarrollará del 18 de febrero al 2 de abril. El 29 de marzo será el Domingo de Ramos, el 2 de abril Jueves Santo, el 3 de abril Viernes Santo, el 4 de abril Sábado Santo y el 5 de abri