El buque petrolero Ocean Mariner, con bandera de Liberia, arribó a la bahía de La Habana con aproximadamente 86 mil barriles de combustible procedentes de México, en un envío destinado a mitigar la severa crisis eléctrica que enfrenta Cuba desde mediados de 2024, informaron fuentes oficiales y medios internacionales.
La nave zarpó el 5 de enero desde el complejo Pajaritos de Petróleos Mexicanos (Pemex), en el puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, y llegó a la capital cubana la mañana del viernes 9 de enero, iniciando la descarga este sábado 10 de enero en la refinería Ñico López, en el municipio de Regla.
Envío estratégico ante apagones prolongados
Este cargamento llega en un momento crítico para el sistema eléctrico de Cuba, que sufre apagones de hasta 20 o más horas diarias en amplias zonas del país, producto de averías en centrales termoeléctricas obsoletas, escasez de divisas para adquirir combustibles y la reducción del suministro venezolano, hasta ahora su principal proveedor.
El combustible mexicano representa algo más del déficit diario de crudo que requiere la isla, estimado en alrededor de 110 mil barriles por día, de los cuales unos 40 mil provienen de la producción nacional. El resto se importa para cubrir las necesidades energéticas básicas.
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México, proveedor clave en el contexto regional
El rol de México como proveedor de combustible ha cobrado relevancia en el contexto actual, en que los envíos venezolanos se han reducido debido a presiones internacionales y a la situación geopolítica regional, según análisis de observadores y fuentes académicas.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha asegurado que los envíos de petróleo a Cuba se mantienen dentro de niveles históricos y bajo contratos o esquemas de ayuda humanitaria, la realidad operativa muestra una creciente dependencia de combustibles importados para sostener la generación eléctrica de la isla.
Impacto en la vida cotidiana
La crisis energética cubana ha resultado en cinco colapsos totales del sistema eléctrico en los últimos 12 meses, con múltiples colapsos parciales que han afectado la vida diaria, la producción industrial y los servicios básicos en la isla.
El arribo del Ocean Mariner representa una medida emergente para aliviar parcialmente estos déficits, aunque especialistas advierten que se requerirán soluciones estructurales a largo plazo para estabilizar el suministro de energía en Cuba, cuya economía y bienestar social están profundamente afectados por la prolongada falta de combustible.
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