Pacientes del IMSS esperan hasta cinco horas antes de consultar, meses para acceder a un especialista, sufren desabasto de medicamentos, falta de camas y personal médico, así como malos tratos y errores en la atención.
Un recorrido por diversas clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) permitió corroborar que las extensas filas comienzan a formarse desde la una de la madrugada para alcanzar una de las pocas fichas disponibles.
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Según los testimonios recabados, las primeras personas llegan desde la madrugada con la esperanza de obtener una de las cinco fichas que presuntamente se otorgan por turno. Quienes no logran ingresar a ese reducido cupo son canalizados al sistema conocido como “Unifila”, donde la espera puede extenderse hasta el mediodía.
“Si te toca turno matutino tienes que ir a formarte desde la una de la mañana para ver si alcanzas una de las primeras cinco fichas”, relató Guadalupe Jimsol, derechohabiente que acude con frecuencia a consulta.
“Hasta cinco horas para que te atiendan y todavía te tratan mal cuando por fin pasas a consulta”, expresó Astrid Pinelo, quien afirmó que, además de la saturación, el personal luce rebasado y, en ocasiones, muestra poca empatía.
Detrás de estas largas filas no sólo existe incomodidad y pérdida de tiempo, también un riesgo real para la salud.
“El servicio del IMSS es deficiente: faltan medicamentos, no hay suficientes especialistas y te hacen dar vueltas interminables con trámites burocráticos”, acusó Liliana Celorio del Castillo, quien tiene a tres adultos mayores en su familia que dependen del Instituto.
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Múltiples carencias
“Esperas un año para una cita y cuando por fin llega, la cancelan porque el médico no acudió y te la reprograman tres meses después”, expresó molesta.
En el hospital general de zona, los usuarios relatan estancias indignas y carencias básicas.
“Pésimo servicio. Estuve internada recientemente, pasé tres días sentada porque no había camas, ni medicamentos, tuvimos que salir a comprarlos”, relató Gladys Pérez.
Agregó que hay “puro practicante y uno debe estar pendiente de lo que le administran. Vi cómo a otros pacientes les daban medicinas equivocadas; pedí mi alta voluntaria”.
José Castilla narró que “no hay ni camillas; los pacientes duermen en sillas dentro de Urgencias porque no hay camas en el hospital”.
“Es una tristeza; el personal se volvió insensible, tratan a la gente como objetos y no como personas”, acusó Gabriela Monina.
Añadió “a mi esposo lo dejaron morir hace tres años por falta de un médico especializado y por no atenderlo a tiempo.
“A mi suegro lo dejaron morir. Estaba muy mal, deliraba y tenía la presión baja, pero el doctor dijo que no era una urgencia y nos dejó esperando toda la noche”, compartió Brenda Dayana.
Entre las quejas ciudadanas también surgen voces que reconocen que el problema no recae únicamente en los trabajadores de la Salud, sino en la falta de presupuesto y de personal suficiente.
“Soy derechohabiente y sé que ellos no son los culpables. Somos muchos los que necesitamos atención, y no puede haber más personal si no hay recursos”, opinó Dann Núñez, quien reconoció que médicos y enfermeras enfrentan jornadas extenuantes.