En la ciudad se acumulan las fugas de agua potable y derrames de drenaje. Pese a contar con folios de reporte ante el 073, estas fallas permanecen sin atención o con reparaciones inconclusas durante semanas, meses e incluso años, según documentó POR ESTO! en recorridos por distintas Supermanzanas y avenidas de la ciudad, lo que también señalaron ciudadanos afectados.
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Durante visitas por las Supermanzanas 93, 64, 90, 92, 229, 236, 51, 67, 75, 97, 201, 228, 247, 260, 316 y 529, así como sobre las avenidas López Portillo, Nichupté, Comalcalco (en su cruce con Chichén Itzá) y en colonias como Paraíso Maya y Donceles, se localizaron escurrimientos constantes, encharcamientos con olor a drenaje, pavimento reblandecido y zanjas abiertas que evidencian intervenciones parciales. En varios puntos, el agua corre por la carpeta asfáltica hasta formar baches, mientras vecinos aseguran que los reportes “quedan solo en el folio”.
La queja se repite en zonas donde también se denuncia baja presión o falta total de agua, como en la Supermanzana 211, el fraccionamiento Petén Costa Azul y en la manzana 30 de la Región 218. Habitantes señalaron que llevan días sin presión suficiente para abastecer tinacos, pese a haber levantado reportes formales. “Nos dicen que ya está canalizado, pero aquí no llega nadie, ya les celebraremos su cumpleaños a las fugas”, comentaron.
Los vecinos compartieron a POR ESTO! el mensaje que reciben tras reportar: “Estimado usuario, el N. de Reporte 404778-65 es canalizado al área correspondiente para su pronta atención. Cualquier duda estamos a su disposición, le compartimos nuestra línea directa 073 opción 0.” La redacción cambia únicamente en el número de folio, pero no en el resultado, afirmaron.
Vecinos como Francis Ibarra señalaron que en las Regiones 222 y 248 no se cumple con las horas de bombeo indicadas en el recibo: “Servicios pésimos y caros”. Claudia, de la SM 214, aseguró que el problema supera el año y que las pipas enviadas “se reservan el derecho de suministro si no hay alguien en casa”. En Paseos Nikte, Eulalio Piporro explicó que la presión no alcanza para subir al cuarto nivel de los edificios. Javier, en la Región 246, dijo llevar varios días sin agua, mientras su último recibo llegó de 400 pesos.
Las omisiones también alcanzan al drenaje. Claudette Carrillo, de Paseos Kusamil, reportó desde el 21 de diciembre el desazolve de un edificio: “Solo cambiaron la tapa del registro en la calle y nunca regresaron; las aguas negras se tiran hacia afuera y regresan a los departamentos”. Manuel García Prego afirmó que desde noviembre reportó una fuga permanente sobre la avenida José López Portillo, a un costado de la gasera Z Gas, sin respuesta. Alicia Domínguez mencionó fugas de hasta dos años en la avenida Talleres y en la Región 236. Luisa Pérez indicó que una fuga frente a su casa tardó tres meses en “taparse”, pero duda que haya sido reparada de fondo. En Villas del Mar 2, Marina Pérez describió calles abiertas que jamás fueron reparadas luego de concluir los trabajos.
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El patrón observado combina desperdicio de agua tratada, deterioro acelerado del pavimento y afectaciones directas a la vida cotidiana: malos olores, riesgo sanitario, dificultad para transitar y gastos adicionales en pipas o almacenamiento. A ello se suma la percepción ciudadana de falta de seguimiento efectivo a los reportes y de respuestas estandarizadas sin soluciones en campo.
Mientras las fugas continúan activas y los baches crecen alrededor de los puntos intervenidos, los vecinos reclaman que la atención sea oportuna y definitiva. La evidencia recabada muestra que, más allá del folio, la ciudad espera brigadas que cierren zanjas, reparen correctamente las líneas y restablezcan tanto el servicio como las vialidades afectadas.