Quintana Roo / Riviera Maya

¡Fervor y Tradición! Kantunilkin despierta con la Bajada de la Virgen de la Inmaculada Concepción

Los devotos ahorran con semanas de antelación para poder cumplir con esta muestra de piedad, una promesa que se renueva por varios años o de forma indefinida.

Más de mil católicos participaron pese al clima de la mañana
Más de mil católicos participaron pese al clima de la mañana / Luis Enrique Cauich

En una fusión de la cultura maya y fe católica, la comunidad de Kantunilkin ha dado inicio a sus festejos patronales con la solemne Bajada de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Más de mil católicos desafiaron la fresca madrugada de este domingo para ser testigos de este ritual centenario, ejecutado por los guardianes de la tradición: los miembros del Consejo Supremo Maya.

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Este evento no es solo una ceremonia religiosa, sino una muestra de identidad cultural que se resiste a la transculturización, uniendo a personas de todas las edades en el recinto religioso.

La jornada de devoción comenzó a las tres de la mañana con el arribo del Consejo Supremo Maya, cuyo llamado fue anunciado por el estruendo de los voladores.

El ambiente se inundó con la música tradicional, marcando el inicio de la espera.

Los grupos jaraneros, pieza clave de la tradición festiva, amenizaron la espera, culminando su participación con las emotivas Mañanitas dedicadas a la Virgen.

A las cinco de la mañana, el rezandero Filiberto Canul tomó la palabra para ejecutar el Salve en la lengua maya, preludio del ritual ancestral.

Tras la purificación del nicho con incienso por parte del Consejo Supremo Maya, y ante la expectación de cientos de feligreses, se procedió al momento culminante, el tan esperado descenso de la venerada imagen.

Cerca de las seis de la mañana, los miembros del consejo cargaron a la patrona para colocarla en un lugar accesible, lista para recibir la veneración y las ofrendas de la comunidad durante los días de feria.

Estas ofrendas, que van desde alimentos presentados por los gremios hasta manteles, estandartes y joyería, son el símbolo tangible del compromiso y la gratitud del pueblo.

La devoción trascendió los muros del templo, manifestándose en un hermoso acto de generosidad y fe en el exterior.

Decenas de familias se congregaron para cumplir con su manda (promesa), obsequiando el desayuno a los asistentes: café, chocolate, arroz con leche, pan o tamalitos.

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Esta costumbre, profundamente arraigada, es una promesa hecha a la Virgen en agradecimiento por un milagro o una bendición recibida a lo largo del año.

Los devotos ahorran con semanas de antelación para poder cumplir con esta muestra de piedad, una promesa que se renueva por varios años o de forma indefinida, consolidando la fe como un acto de servicio y compartir con la comunidad.

La Bajada de la Virgen, orquestada por la autoridad moral y cultural del Consejo Supremo Maya, no solo marca el inicio de una fiesta, sino que reafirma la indisoluble unión entre la herencia maya y la devoción a la fe católica, manteniendo viva la esencia de Kantunilkin.