Entre el 19 y el 25 de enero, el puerto recibirá 35 cruceros con más de 110 mil pasajeros, de acuerdo con la programación portuaria; sin embargo, trabajadores y prestadores de servicios turísticos cuestionan por qué este volumen de arribos no siempre se traduce en mayores ingresos para la economía local y si las expectativas para el resto del año serán realmente favorables.
Según información de autoridades de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo, el calendario de arribos se mantiene en niveles similares a los de años anteriores, con jornadas de alta concentración de navíos y miles de visitantes descendiendo diariamente.
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No obstante, representantes de distintos sectores laborales advirtieron que la presencia masiva de cruceristas no garantiza una derrama equitativa.
Prestadores de servicios náuticos, promotores turísticos y comerciantes del centro señalaron que, aunque hay movimiento en el puerto y zonas cercanas a los muelles, una parte importante de los visitantes permanece poco tiempo en tierra o consume servicios previamente contratados a bordo, lo que limita el gasto directo en pequeños negocios y con trabajadores independientes.
“Hay días con muchos cruceros, pero no necesariamente hay ventas; muchos bajan, caminan un poco y regresan al barco”, comentó Arturo Gómez, operador de tours locales.
Taxistas, artesanos y guías coincidieron en que las ganancias han sido variables y, en algunos casos, menores a las esperadas, lo que genera incertidumbre sobre el comportamiento del turismo durante el año.
Sandra Poot vendedora de artesanías, señaló que el incremento en los costos de operación, como combustibles y mantenimiento, junto con el sobrecosto insular, reduce los márgenes y obliga a trabajar con cautela.
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El reto del destino no es sólo atraer más cruceros, sino mejorar la integración del turismo con la oferta local, para que el gasto se distribuya más allá de los corredores inmediatos a los muelles y de los grandes operadores.
Aun así, algunos prestadores mantienen una expectativa moderadamente positiva para los próximos meses, confiando en que la continuidad de la temporada alta y el volumen de arribos puedan mejorar las condiciones económicas, siempre que se implementen estrategias que incentiven estancias más largas y consumo local.
Aseguraron que el desafío de este año será convertir los altos números de arribos en beneficios tangibles, con una derrama más equitativa que alcance a taxistas, guías, artesanos y pequeños negocios que dependen directamente del turismo de cruceros.