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Guardia Nacional entrena buceo de combate en Cozumel con Fuerzas Especiales del Ejército

Elementos de élite de la Guardia Nacional participan en un curso avanzado de buceo de combate en Cozumel.

Guardia Nacional entrena buceo de combate en Cozumel con Fuerzas Especiales del Ejército
Guardia Nacional entrena buceo de combate en Cozumel con Fuerzas Especiales del Ejército / Leonardo Chacón

En el Caribe mexicano, lejos de la postal turística que define a Cozumel, un grupo reducido de elementos de élite de la Guardia Nacional entrena bajo un esquema que replica condiciones extremas de operación. No se trata de prácticas rutinarias: el objetivo es llevar al límite sus capacidades para intervenir en escenarios donde el mar, el aire y el factor sorpresa se convierten en variables críticas.

Las maniobras forman parte de un curso avanzado de buceo de combate, diseñado y conducido por instructores del Cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano. En esta etapa, los participantes enfrentan ejercicios que combinan inserciones aéreas, desplazamientos subacuáticos y extracciones de alta precisión, todo bajo una lógica operativa que prioriza el sigilo y la ejecución sin margen de error.

Senadora Malu Micher

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Uno de los momentos más exigentes ocurre desde el aire. A bordo de un helicóptero, los elementos realizan saltos directos al mar en una zona controlada frente a la costa. La caída no es improvisada: cada movimiento está calculado para ingresar al agua con el equipo completo, manteniendo formación y evitando cualquier desajuste que pueda comprometer la maniobra.

Una vez bajo la superficie, el entrenamiento cambia de ritmo, pero no de intensidad. Los efectivos emplean sistemas de respiración de circuito cerrado, lo que les permite desplazarse sin generar burbujas y reducir al mínimo su visibilidad. En este entorno, la resistencia física se combina con la concentración total: cualquier error, por mínimo que sea, puede escalar en segundos.

El proceso no concluye en la inmersión. En otra fase clave, los participantes ejecutan maniobras de extracción vertical. Sujetos a arneses, son izados desde el agua hacia un helicóptero en movimiento, en una operación que exige coordinación absoluta entre aire y superficie. El tiempo de reacción es determinante, especialmente en contextos donde la permanencia en el sitio representa un riesgo.

Estas prácticas forman parte de la segunda fase del curso, que se extiende por varias semanas en mar abierto, incrementando progresivamente la complejidad de cada ejercicio. Previamente, los elementos atravesaron una etapa inicial en instalaciones del centro del país, donde consolidaron habilidades básicas como control de respiración, apnea prolongada y saltos desde altura en espacios confinados.

Los participantes utilizan equipo de respiración de circuito cerrado para desplazarse bajo el agua sin generar burbujas
Los participantes utilizan equipo de respiración de circuito cerrado para desplazarse bajo el agua sin generar burbujas / Leonardo Chacón

La supervisión del adiestramiento ha estado a cargo de mandos especializados del Ejército, quienes evalúan de cerca el desempeño de los participantes. La intención es clara: consolidar un perfil operativo capaz de intervenir en misiones de infiltración, rescate o respuesta en zonas de difícil acceso.

Más allá del componente táctico, este tipo de preparación también responde a escenarios de emergencia. Las mismas técnicas que se afinan en estas aguas pueden aplicarse en operativos de búsqueda y rescate durante desastres naturales, donde el tiempo y la precisión son factores determinantes.

En Cozumel, cada ejercicio funciona como una simulación real. No hay espacio para la improvisación. Lo que se entrena aquí está diseñado para ejecutarse, llegado el momento, en condiciones donde el entorno deja de ser controlado y se convierte en un desafío constante.