Durante enero y principios de febrero del 2026, la incidencia delictiva en Quintana Roo mantuvo una actividad constante en materia de robos, incluido el hurto a casa-habitación, particularmente en esta ciudad, donde en promedio se denuncian 97 casos mensuales de este tipo, según reportes de la Fiscalía General del Estado (FGE) y del Grupo Interinstitucional de Seguridad.
De acuerdo con cifras de la FGE, del 9 al 15 de febrero se registraron detenciones y seis vinculaciones a proceso por allanamiento domiciliario, derivadas de operativos preventivos y denuncias ciudadanas.
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Vinculan a proceso a sujeto por presunto secuestro y robo a casa habitación en Cancún
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal informó que a nivel nacional al inicio del 2026 se presentó un incremento del 2.6% en el robo a vivienda, lo que ha elevado la percepción de inseguridad, como lo han manifestado habitantes de diversas zonas de Cancún.
En semanas recientes se documentaron reportes de asaltos en la vía pública y saqueos en domicilios de Regiones como la 232, 222 y 221, así como en fraccionamientos como Villas del Caribe, Barrio Maya y el área de El Crucero. En muchos de los casos se señala a personas que se desplazan en motocicletas como presuntas responsables de diversos ilícitos.
Integrantes de algunos comités vecinales, comerciantes y residentes, cuyas identidades se reservan por seguridad, confirmaron que la problemática se intensifica durante la noche.
Autoridades como la FGE, el Grupo Interinstitucional de Seguridad y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) han informado sobre capturas y el desmantelamiento de células delictivas relacionadas con estos hechos.
Al cierre anual, la FGE reportó mil 161 carpetas de investigación por robo a vivienda, de las cuales 74 fueron con violencia y mil 87 sin ella. Del total de hurtos registrados en el estado (11 mil 564), este delito colocó a la entidad en la media nacional en cuanto a número de denuncias. No obstante, la falta de información pública detallada dificulta evaluar las estrategias implementadas y diseñar acciones de prevención focalizada.
El Gobierno estatal ha destacado reducciones en homicidio doloso en meses recientes, un indicador de alto impacto. Sin embargo, en la experiencia cotidiana de la población, los delitos patrimoniales, como el allanamiento domiciliario, refuerzan la sensación de vulnerabilidad.
Uno de los casos más recientes ocurrió en la Supermanzana 41, donde un grupo armado ingresó de madrugada a una vivienda y sustrajo diversas pertenencias, incluida una camioneta; además, agredieron a una joven.
Según testimonios de ciudadanos, incluso pioneros de Cancún como Francisco G. P., de 64 años, quien llegó a la ciudad desde pequeño, la percepción de riesgo se ha extendido más allá de las avenidas principales.
Ladrones se extienden
“Antes los robos a viviendas ocurrían de la López Portillo hacia las colonias, donde se llevaban el tanque de gas o un televisor; luego avanzaron de la zona centro hacia la Chichén Itzá, las regiones 60 o la Unidad Morelos. Después comenzaron a ingresar en áreas residenciales, donde el problema aumentó”, relató.
Policías preventivos con años de servicio señalaron que, en tiempos recientes, estos atracos se han expandido a sectores de alta plusvalía como Campestre o Cumbres.
De acuerdo con lo observado en cámaras de videovigilancia, se trata de grupos bien organizados, que utilizan uniformes y pasamontañas; conocen con precisión las casas a las que ingresan cuando no hay moradores, lo que hace presumir posible información interna, ya que actúan específicamente cuando los propietarios están de vacaciones.
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Añadieron que lo más alarmante es la transformación de esta actividad ilícita en los últimos años. Si antes algunas personas se arriesgaban por necesidad o adicción, ahora -al menos en zonas residenciales- se percibe la operación de bandas estructuradas que buscan joyas, vehículos y efectivo, lo que evidencia una escalada del fenómeno.
“No es posible que las autoridades aseguren que hay cámaras en toda la ciudad o que existe mayor presencia militar y policiaca, cuando la realidad es distinta. ¿Qué ocurre con el C2, C4 o C5? Dudamos que la estrategia de seguridad y la tecnología estén funcionando. También se ha escuchado que podrían participar grupos de colombianos o venezolanos, pero eso corresponde investigarlo a las autoridades”, expresaron algunos entrevistados, quienes solicitaron el anonimato ante la preocupación que generan estos delitos.