Yucatán

Pemex intenta dejar en manos privadas valiosa infraestructura

 

Se pretende que las Terminales de Almacenamiento y Distribución de Mérida (salida a Umán) y de Progreso de Petróleos Mexicanos (Pemex) pasen a manos del capital privado, pues la dependencia aprobó su venta con todos sus bienes, como tanques de almacenamiento, bodegas, aulas, laboratorios, comedores, oficinas, bombas y otros, como parte de su Programa Anual de Enajenación de Bienes 2018.

Producto del acuerdo CA-005/2018, resultado de la sesión 925 ordinaria del Consejo de Administración de Pemex, se confirma la venta de las Terminales de Almacenamiento de Mérida y Progreso, pues se autorizó su desincorporación del régimen de dominio público, así como la enajenación a título oneroso de los bienes del Programa Anual de Enajenación de Bienes 2018.

El documento argumenta que se cuenta con el dictamen, la información y documentación necesaria con la que se acredita la conveniencia económica, operativa y de negocio para su enajenación.

El texto está firmado por el Secretario de ese Consejo, Luis Alberto Amado Castro. En los anexos se da cuenta de un largo listado de bienes que se enajenarán, aunque no se especifica el monto que Pemex espera recibir a cambio.

Licitaciones pendientes

Hasta donde se sabe no se han llevado a cabo las licitaciones respectivas, pero se presume que la intención de los actuales funcionarios de Pemex es concretar la venta de las dos Terminales de Almacenamiento antes de que concluya el sexenio.

De los inmuebles para enajenación onerosa se especifica la Terminal de Almacenamiento y Distribución en la carretera Mérida-Umán que consta de un terreno de más de 181 mil 500 metros cuadrados, construcciones e instalaciones industriales, superficiales y no superficiales, y en este sentido se autoriza enajenar almacenes, bodegas, casas, clínicas de servicio médico, edificaciones, laboratorios, además de 4 casas, casetas, oficinas, talleres, bombas, 17 tanques de almacenamiento, tuberías, válvulas, plantas de emergencia, pozos de agua.

De la Terminal de Progreso se especifica que se trata de las construcciones e instalaciones industriales, superficiales y no superficiales. En este caso se señala que el terreno es una concesión.

Se autoriza de esta Terminal la enajenación de almacenes, aula de capacitación, bodegas, casetas, cobertizos, comedor y laboratorio, oficinas, edificaciones complementarias, subestación eléctrica, 18 tanques verticales de almacenamiento, centros de mando, compresores, circuitos de descarga, hidrantes, fosas de separación, plantas de emergencia, pozos de agua, redes contra incendios, tableros de control, transformadores, tubería, detectores de mezclas explosivas y ductos.

Según se expone, la venta de propiedades se fundamenta en la nueva Ley de Petróleos Mexicanos y en las Políticas Generales de Administración y Disposición de Bienes Muebles e Inmuebles de Pemex.

Con lo anterior, se abre la posibilidad de que particulares se hagan de las instalaciones de Pemex, de las Terminales de Almacenamiento y Distribución de Mérida y de Progreso, en beneficio de funcionarios y ex funcionarios.

Corrupción y desmantelamiento

Hasta donde se sabe no se han hecho las licitaciones, pero gente cercana a la paraestatal señaló que es clara la corrupción imperante y el intento de desmantelamiento de las Terminales de Mérida y de Progreso, con lo que éstas quedarían en manos de unos cuantos que se harían de las instalaciones, dejando a la Península de Yucatán en manos del capital privado.

Además, destacaron que es de llamar la atención que este intento de desmantelar y vender gran parte de las terminales se da al final del sexenio de Enrique Peña Nieto, lo que es muestra del saqueo e intento de quebrar Pemex y, seguro, para que el capital privado se quede y opere las terminales.

Las fuentes cercanas a Pemex mencionaron que no puede ser que se quiera seguir dañado a la paraestatal, por lo que se preguntaron si acaso el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, sabrá de estas triquiñuelas de los corruptos funcionarios.

Señalaron que es clara la intención de quebrar las terminales y, con ello, tener pretexto para vender y dar en concesión, y que el capital privado se haga cargo de las mismas.

(David Rico)