Para las Misioneras de Cristo Resucitado servir en su Casa Hogar del poniente de la ciudad a las personas con VIH o con otras enfermedades terminales, o a los ancianos indigentes abandonados es una fuente de alegría porque lo hacen en nombre de Dios, y como Dios se pone contento por ese servicio, ellas se sienten satisfechas y reúnen la fuerza necesaria para seguir trabajando así día a día durante toda su vida.
Basta para darse cuenta de esa entrega con saber que en sus 18 años de prestar sus servicios en Mérida, las Misioneras de Cristo Resucitado han recibido a unas 20 mil personas enfermas principalmente de VIH, de las que la mitad han fallecido y ellas se han ocupado de gestionar que tengan una fosa digna en el Panteón Xoclán, donde no les cobran nada, pero si a los tres años nadie reclama los cuerpos, los pasan a la fosa común.
Hacen toda esa hermosa labor porque el carisma de su congregación es precisamente “promover y reintegrar la dignidad de las personas humanas con la fuerza del Evangelio Cristo Resucitado”.
Hace 23 años, sor Bertha López Chávez fundó esta congregación, pero desde dos años antes, es decir, hace 25 años, ya trabajaba ella con el Proyecto de atención Integral a la Persona Inmuno-deprimida A.C. (Paipid AC), por lo que en ocasiones a sus integrantes les dicen las Hermanas Paipid.
Sor Elizabeth de la Virgen de Fátima Hernández Aguirre (de Macuspana, Tabasco), quien estuvo acompañada por sor Isabel (de Tamaulipas) y por sor Adriana (de Guerrero) relató lo anterior y dijo también que sor Bertha López Chávez tiene actualmente 58 años y vive en Tonalá, Jalisco, donde fundó la congregación y tienen su casa central. Actualmente son 50 hermanas, todas ellas con conocimientos de auxiliares de enfermería, con presencia en Jalisco, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco, Yucatán, Aguascalientes, Guatemala, África y Ecuador.
Dice también:
-A las personas con VIH el Capacits es donde los atienden y aquí se les administra su medicamento. Sin embargo, últimamente se les ha cambiado su medicina y muchas veces aunque ya estaban estables desde hacía varios años, se empiezan a enfermar y entonces hay que internarlos en el Hospital O´Horan. Fuimos a decirle al doctor del Capacits lo que pasaba, y en el caso de uno que ya estaba muy mal le cambió el medicamento y mejoró. Pero no siempre funciona, por lo que a veces lo que nos toca es cumplir con nuestra misión de llevarlas a una sepultura digna y al encuentro con Cristo Vivo, ya que muchas de estas personas son abandonadas, rechazadas, no hay quien vea por ellas, y lo que se hace, porque ya vienen muy mal, es acompañarlas hasta su sepultura. A veces nos hablan del O´Horán y nos dicen: hermana, tenemos un paciente que ya está muy mal, pero ya no podemos hacer nada más por él. ¿Lo pueden recibir? Les decimos que sí y lo traen, pero solamente dura con vida un mes o dos y fallece.
-¿Cuántos pacientes pueden recibir aquí?
-Tenemos capacidad para recibir 20 pacientes, y tenemos un segundo piso en construcción con el que vamos a ampliar esa capacidad. Actualmente tenemos 3 mujeres y 17 hombres, y de ellos hay 5 que están internados en el hospital.
-¿Tienen pacientes de otras enfermedades?
-Sí, además de pacientes de VIH tenemos de enfermedades infectocontagiosas, pacientes con diabetes, con toxoplasmosis, con parálisis cerebral, ahorita tenemos uno con fractura de cadera y pacientes indigentes que no tienen a nadie. Esa es la condición, que no tengan a dónde ir ni quién les atienda. Cuando se enferman de gravedad y se les interna en el hospital, si tienen algún familiar, se les avisa.
-¿Pagan algo por su estancia?
-Ni un centavo. Nosotras no cobramos por nuestros servicios y a ellos no se les cobra nada. Tienen aquí en la Casa Hogar un lugar para dormir y desayuno, comida y cena sin pagar nada.
-¿Y cómo sostienen los gastos?
-Vivimos de la caridad y de los bienhechores, pero como tenemos gastos de luz, agua, teléfono, ayudantes de cocina, aseo, chofer que va por los donativos, queremos invitar a las personas que quieran colaborar y decirles que son bienvenidos todos los bienhechores y todas las ayudas. Ya sea en especie, por ejemplo en la construcción del segundo piso necesitamos 10 rollos de cable de diversos calibres, y son muy caros. Quienes nos quieran ayudar pueden llamarnos al 9999 69 79 44.
También contamos con la ayuda de algunas parroquias, que a veces nos regalan algo, por ejemplo, unas despensas. Hace poco nos regalaron una lavadora de 25 kilos, que es muy cara y no habríamos podido comprarla. De hecho lo que nosotras hacemos no va en nombre de las Misioneras de Cristo Resucitado, sino es una respuesta de la Iglesia a las necesidades de la sociedad. Incluso también estuvieron 4 de nosotras acompañando a los migrantes en su paso por México hacia la frontera con Estados Unidos.
-En general es muy pesado su trabajo, ¿no? Atender enfermos, o migrantes, o indigentes, no es fácil.
-Nosotras no lo vemos así. Para nosotras es un motivo de alegría poder servir a las personas, porque sabemos que lo estamos haciendo en nombre de Dios, y que Dios se pone contento con el servicio que damos. Eso nos llena de alegría y nos da mucha fuerza para seguir día a día.
Este domingo en Catedral
Y como este domingo es el Día Mundial de la Lucha contra el VIH, el Arzobispo Gustavo Rodríguez Vega dispuso que lo que se recaude en Catedral sea para nuestra congregación, por lo que vamos a estar allá desde temprano.
Finalmente hay que comentar que las Misioneras de Cristo Resucitado estuvieron durante 15 años en el Albergue La Misericordia de Dios Padre, ubicado en Anillo Periférico Poniente, y desde hace tres años se encuentran en su Casa Hogar de la calle 70 No. 286, por 187 y 189, de la Colonia Guadalupana, en el rumbo de Dzununcán.
(Roberto López Méndez)