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Yucatán

Lo que siembras es lo que cosechas

Ariel Sánchez Gómez

Más claro no pueden decírtelo los ejemplos que a diario ves o te enteras. Muchos dicen que no existe el karma, otros dicen que lo malo o el fracaso solo le ocurre a los tontos o a los que nacen con mala suerte; sin embargo, expertos en las conductas sociales afirman que “el que actúa mal, mal le va”.

Las personas con sentimientos negativos y acciones dañinas se identifican inmediatamente, pues son malhumoradas, casi siempre se expresan negativamente de todo, evaden responsabilidades, se ríen y se burlan de las formalidades, de las buenas acciones y de las correcciones; expresan las frases “me vale”, “haz lo que quieras, no me importa”, “no te metas en mi vida”, “ni me toca de nada”, etc.

No podemos negar que existe gente que tira basura donde se le antoje, otros que se estacionan en lugares restringidos o exclusivos para personas discapacitadas o no respetan la distancia reglamentaria de las esquinas, personas que vierten sus aguas sucias a la calle, desprecian a los adultos mayores, algunas que son déspotas o tratan mal a quienes acuden a solicitar un servicio; otras que explotan o humillan a las personas del servicio doméstico, algunos que extorsionan o sobornan abusando de su poder y su posición y los medios informativos publican a diario, de los muchos más que engañan, mienten, violan, secuestran, asaltan, asesinan, etc.

Algunos, más tarde que temprano pagan las consecuencias de sus actos a través de la justicia y de las leyes, otros siguen burlándose y asegurando que nadie puede hacerles nada, pero nos preguntamos, ¿acaso no saben o ignoran que existe la “justicia divina”? Quizá algunos no la conocen y habrán sufrido mucho para estar en esa posición, pero, aunque no la conozcan, no quiere decir que no paguen sus malos actos en el futuro.

Sabemos de gente que abandonó a sus padres y les dio un trato indigno cuando llegaron a la vejez y que posteriormente les tocó a ellos sufrir a manos de sus hijos y lloraron y se arrepintieron por lo hecho, y lo más triste de todo ello es que el pago que recibieron fue es mayor del que provocaron. Así que “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran”, sobre todo si tienes hijos que observan casa acción tuya, recuerda que los enseñas con tus actos para el día de mañana.

Familias donde el padre es alcohólico, golpeador y grosero, imitándolo cuando sea mayor de edad, el hijo seguirá ese prototipo adquirido, existirán sus excepciones y también eso será de reconocer y alabar, cuando se diga que cierta persona, aún con el difícil ambiente en que creció, se superó y se esforzó queriendo tener una vida mejor.

Hace unos días observamos que una pareja se estacionaba con su motocicleta en un centro comercial obstruyendo el paso señalado como exclusivo para personas con alguna discapacidad, se le hizo saber y contestó de manera grosera, que a él eso no le importaba, agregando a sus palabras otra más ofensiva y lo más decepcionante de este acto, es que su esposa escuchaba sin decir nada.

Muchas otras personas fueron testigos y desaprobaron esta acción, entre lo bueno es que no se encontraban niños que lo presenciaran. En esta empresa ha existido mucha polémica por este tema, pues aún teniendo guardias, no apoyan en ningún sentido que esa clase de clientes respeten estas áreas prohibidas.

¿Hacia dónde vamos y qué futuro se está construyendo?, si muchos van destruyendo su entorno en lugar de construir, otros ven cómo sucede y no actúan para evitarlo y algunos más irónicamente contribuyen a esta destrucción, que se está convirtiendo en un bumerang.

Sólo para reflexionar, en México cada día han aumentado los secuestros, más gente muere a cada momento por las drogas, cada año se incrementa el número de asaltos, una mayor cantidad de funcionarios se roban el dinero del pueblo, es considerable la cifra de mujeres golpeadas y la violación a infantes y adolescentes crece a cada momento, ya se vuelve imposible de controlar la contaminación del planeta, las personas viven en stress y pierden la tolerancia, muchos hacen trampa en sus actividades diarias y lo grave es que otros muchos más dicen ya no confiar en nadie.

El exitoso escritor Oscar Wilde, autor de “El retrato de Dorian Gray”, “El príncipe feliz” y muchas otras obras más, dice: “Como mala persona soy un desastre. Hay montones de gente que afirman que no han hecho nada malo en toda mi vida, por supuesto sólo dicen lo contrario a mis espaldas”.

Cuánta gente cae en esta descripción, sintiéndose perfectas, cuando en la opinión de los demás es totalmente lo opuesto.