
La leyenda del Sincinito, es quizá uno de los relatos más perturbadores, que aun en la actualidad prevalece entre los habitantes de las comunidades rurales del sur de Yucatán. Pobladores de la zona, aseguran que el Wa’paach, como se le conoce en lengua maya y cuya traducción al español significa "el que camina de reversa", ha sido observado en los senderos del monte.
Según narra la publicación titulada El Sincinito, el temido “Pie grande” del sur de Yucatán, obra del doctor en historia, Gilberto Avilés, la misteriosa criatura se manifestó en más de una ocasión ante los ojos de desafortunados testigos, quienes describieron el temor que se apoderó de ellos y que heló su sangre al estar de frente a lo desconocido.
En el texto, destaca el testimonio de un hombre, chiclero, originario de Pixoy. Se cuenta que una tarde, el sujeto en cuestión, quien se encontraba en lo alto de un árbol de zapote, extrayendo la resina látex, materia prima para elaborar el chicle natural, escuchó el movimiento de las hojas cuando el día moría y la oscuridad de la noche se apoderaba de la selva.
"Pudo distinguir claramente lo que sus ojos mortales le depararían ese imborrable día. Al principio creyó que se trataba de un animalillo del monte, pero lo que vio casi lo avienta de susto al suelo: Se trataba de un hombre con todos los pelos crecidos en la espalda, pecho y extremidades", se lee en la relatoría.

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"El chiclero dejó de respirar, no se movía, sabía que debajo de él caminaba el Sincinito. El encuentro duró apenas un parpadeo, porque la criatura siguió su camino, y las malezas de la montaña chiclera perdieron sus extraños pasos de revés", refiere la extraordinaria publicación, que sugiere la existencia de un ser solo comparable con pie grande.
Una leyenda que trasciende las fronteras de Yucatán
Aunque la presencia del ser ha sido reportada en la entidad, los presuntos avistamientos no se limitan al territorio yucateco. En el estado vecino de Campeche, habitantes de comunidades ubicadas en el municipio de Calakmul, dedicados a la ganadería, narran historias sobre la presencia de una rara entidad que deambula entre la selva.
Los relatos describen a un homínido, de grandes proporciones, cubierto por completo de pelo, lo que recuerda al aspecto de primates como el chimpancé, aunque es bien sabido que ese tipo de fauna no habita en la región. Hay quien afirma que cuando las huellas parecen alejarse en realidad la bestia podría estarse acercando.