Este fin de semana en el puerto, dos abuelitos festejaron sus cumpleaños 99 y 100 en el calor y amor de sus respectivas familias.
La señora Lilia Calendaria Chío López fue festejada por sus seres queridos por llegar a la edad de 99 años. Señaló que sus padres fueron don Luis Chío Chin y doña Isabel López Dorantes, ambos originarios de Progreso y que fueron parte de las familias fundadoras del puerto, con sus seis hijos.
Doña Lilia, quien es una apreciada vecina de la colonia Canul Reyes, figura como una de las fundadoras de la zona, indicando que ha vivido toda su vida en dicho predio, en el cual ha observado los cambios que ha tenido Progreso, pasando de ser un puerto pequeño cuyas casas culminaban a la altura de la calle 98, a convertirse en uno de grandes dimensiones y con mucha actividad.
Asimismo, reflexionó sobre los cambios que ha experimentado la sociedad progreseña, de los cuales ha sido testigo a lo largo de su vida. Se destacó como una mujer luchadora, dedicada a su hogar y a la costura, y, según relataron sus vecinos, siempre se ha caracterizado por su gran sentido del humor y su alegría contagiosa.
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Del mismo modo, el señor Juan Chuc Hu celebró su centenario. Originario de Hoctún, llegó al puerto de Progreso hace ya 50 años. En su pueblo natal se dedicaba al trabajo en el campo y a la caza, actividades que realizó con esfuerzo y disciplina. Sus hijos lo recuerdan como un hombre recio, trabajador y profundamente comprometido con su familia. Relataron que desde las 4:00 horas comenzaba su jornada en el henequén, la milpa o la cacería, acompañado siempre de un tradicional atole y pozole.
Don Juan es padre de 12 hijos: Anselmo, Edith, Alfredo, Erutedia, Adalberto, Vidal, Eustolia, Diego, Teodoro, Lucía, Juan y Armando. Actualmente, cuenta con cerca de 30 nietos, 15 bisnietos y dos tataranietos. Fue esposo de la señora Cristina Ek May, ya fallecida.
Su llegada a Progreso fue motivada por el deseo de reunirse con sus hijos, quienes emigraron en busca de mejores oportunidades tras un incendio que afectó gravemente a Hoctún y limitó las posibilidades de empleo. Ya en el puerto, inicialmente continuó con labores del campo, pero más adelante trabajó como velador del antiguo balneario de la CTM, donde, tras muchos años de servicio, logró jubilarse.
Ambos cumpleañeros coincidieron en que el secreto de una vida larga y plena está en mantenerse activo, trabajar con dedicación y consumir alimentos naturales, acompañados de los tradicionales remedios caseros.