La proliferación de terrenos baldíos y viviendas abandonadas ha encendido las alarmas entre los progreseños, pues de ello deriva en una problemática social y de salud pública que afecta directamente a las zonas habitadas.
Según datos de la Dirección de Catastro Municipal, se estima que hay aproximadamente 5 mil predios en estas condiciones dentro de la demarcación.
El panorama en varias colonias resulta preocupante debido a que muchos de estos inmuebles carecen de puertas y ventanas, presentando además un crecimiento desmedido de maleza.
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La progreseña Ingrid Manzano señaló que estos lugares son aprovechados para actividades que perjudican la convivencia vecinal.
Uno de los mayores riesgos identificados es que se convierten en tiraderos clandestinos, lo que favorece la reproducción de fauna nociva y plagas que terminan invadiendo las viviendas colindantes.
Además, el abandono de estos sitios permite que sean utilizados como depósitos de excretas, tanto por animales como por personas, lo que incrementa la posibilidad de brotes infecciosos en los alrededores.
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Más allá del impacto sanitario, la inseguridad es un factor crítico que mantiene en vilo a las familias. Gran parte de estos predios son adaptados como refugios o centros de reunión por pandilleros y grupos de personas con problemas de adicciones.
Esta situación ha generado un clima de desconfianza y sobre todo temor entre quienes transitan diariamente cerca de estos espacios desatendidos.
Ante este escenario, la ciudadanía ha hecho un llamado enérgico a las autoridades para que se regularice la situación de estos terrenos. Las propuestas de los vecinos incluyen la implementación de multas severas para los propietarios que mantengan sus espacios en descuido y la recuperación de aquellos predios que no tengan un dueño identificado.