El inicio del 2026 se perfila como un período complicado para el sector pesquero en Yucatán, especialmente para quienes dependen del mar, de acuerdo con Manuel Sánchez Gonzáles, industrial pesquero del puerto de Progreso. Señaló que, con la entrada en vigor de las temporadas de veda, se prevé un deterioro en las condiciones de seguridad en la costa, debido al posible incremento de la captura furtiva, la piratería y los robos a embarcaciones menores.
Por su parte, don José Escalante, pescador viajero con más de 20 años de experiencia, manifestó su temor ante las condiciones en las que deben desempeñar su labor. Señaló que en cualquier momento pueden ser víctimas de asaltos, en los que con frecuencia son agredidos físicamente y abandonados a la deriva, con el riesgo de no ser localizados.
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En el mismo sentido, representantes de cooperativas, como Ana María Frías Salazar, presidenta de la Unión de Cooperativas Pesqueras de la zona Centro, coincidieron en que el panorama será adverso. Indicaron que las pérdidas ocasionadas por el robo de motores y herramientas impactan directamente en la producción, ya que, además del daño económico inmediato, los hombres de mar se quedan sin ingresos que les permitan recuperar lo perdido.
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Finalmente, Ana María Frías Salazar advirtió que, con la entrada de las vedas, principalmente durante los meses de febrero y marzo, por el cierre de la pesquería del mero, el furtivismo podría incrementarse de manera drástica. Subrayó que será responsabilidad de las autoridades reforzar la vigilancia en las zonas y exhortó a la comunidad a no fomentar ni participar en estas prácticas, ya que la depredación de las especies acelera el agotamiento de los recursos naturales, poniendo en riesgo la continuidad de la actividad en la región.