Yucatán

Yucatán presenta cifras récord de enfermedades contagiosas y raras en un solo año

De al menos 170 padecimientos sujetos a notificación obligatoria, un 8.239% registró variaciones extraordinarias en Yucatán.

De sarampión después de 3 décadas a pandemias silenciosas: 2025 fue un año epidemiológico sin precedentes
De sarampión después de 3 décadas a pandemias silenciosas: 2025 fue un año epidemiológico sin precedentes / Especial

En el 2025, el estado de Yucatán experimentó patrones epidemiológicos inusuales, con aumentos significativos en múltiples enfermedades que constituyen un desafío urgente para autoridades sanitarias, médicos y comunidades.

Las cifras preliminares del Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave) revelan que, de al menos 170 padecimientos sujetos a notificación obligatoria, un 8.239% registró variaciones extraordinarias en el estado, ya sea por incremento o disminución de incidencia con respecto a 2024.

Este escenario revela no solo la persistencia de viejos problemas de salud pública, sino también la emergencia de nuevos desafíos que impactan desde los servicios de atención primaria hasta la necesidad de reforzar acciones preventivas y de vacunación.

Incrementos preocupantes en enfermedades

Uno de los incrementos más llamativos fue el de la tosferina (pertussis), una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que afectó principalmente a infantes y niños pequeños. En Yucatán, los casos confirmados se quintuplicaron en comparación con 2024, con 48 casos hasta el 29 de diciembre de 2025, frente a apenas ocho el año anterior, lo que representa un aumento del 500%. Esto posicionó a la entidad en el lugar 12 a nivel nacional en incidencia de esta enfermedad.

Este fenómeno ha sido observado también a nivel nacional, con repuntes notables en casos de tosferina y síndrome coqueluchoide, afectando especialmente a poblaciones menores de un año.

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La hepatitis vírica tipo B también mostró un aumento significativo, con 48 casos confirmados en el mismo periodo, un incremento del 37.14% respecto a 2024, colocando a Yucatán en el octavo lugar nacional. Asimismo, dentro del grupo de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), la sífilis adquirida alcanzó su cifra más alta en 14 años, con 431 casos, lo que representa un aumento de 28.66% y ubica a la entidad entre las 20 de mayor incidencia.

Desde el ámbito de las zoonosis, la leptospirosis experimentó un repunte del 126.31%, con 43 casos confirmados frente a 19 de 2024, situando a Yucatán en el cuarto lugar nacional. Las diabetes mellitus —tanto tipo 1 como tipo 2— también mostraron incrementos: mientras la tipo 1 ascendió 143.33%, con 73 casos, la tipo 2 superó los 8 mil 600 confirmados, con un alza de 5.96%, ubicándose en los lugares 19 y 23, respectivamente.

Enfermedades crónico-degenerativas como la cerebrovascular aumentaron un 7.2%, con más de mil casos, colocando a la entidad en el lugar 16 del país. Entre las afecciones más frecuentes están las gingivitis y otras enfermedades bucales, que afectaron a 43,138 pacientes, un incremento del 16.7%, situando a Yucatán en el noveno sitio nacional.

Otros aumentos de atención pública

En el 2025 también se observó un incremento tanto en accidentes por agresiones de animales como en picaduras. Las picaduras de alacranes (102 casos) y de abejas y avispas (257 casos) aumentaron 82.14% y 170.53%, respectivamente, con ambos casos ubicados en el puesto 25 nacional. Las mordeduras de perros alcanzaron 5,232 ingresos hospitalarios, con un aumento del 16.06%, ubicándose en el séptimo lugar, mientras que las mordeduras de otros mamíferos crecieron 20.12%, con 794 casos y lugar seis.

El rubro de salud mental también reflejó un panorama preocupante: la depresión alcanzó su nivel más alto en 12 años, con 4 mil 895 detecciones, un aumento del 25.06% y un puesto nueve nacional.

Además, se registró el primer caso de sarampión en 30 años en Yucatán, un evento epidemiológico que destaca la importancia de mantener y reforzar los programas de vacunación y vigilancia de enfermedades prevenibles. En el mismo periodo, se documentaron ocho casos de miasis por el gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) en humanos, un fenómeno poco común que subraya la necesidad de fortalecer la atención en zonas rurales y comunidades vulnerables.

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También se observa que, en contraste con estas tendencias ascendentes, algunas enfermedades respiratorias tradicionales como el COVID-19 presentaron una disminución generalizada en casos, aunque con repuntes puntuales en ciertos periodos del año que llevaron a las autoridades a mantener vigilancia reforzada.

Contexto de enfermedades respiratorias e influenza

A pesar de la disminución de COVID-19 en el cierre del 2025, Yucatán enfrentó un incremento significativo de otras enfermedades respiratorias agudas, con más de 115 mil casos acumulados en el año, lo que representó un desafío adicional para la red de atención médica, particularmente durante la temporada invernal.

Asimismo, informes recientes colocan a Yucatán como líder nacional en casos de influenza estacional, con casi un 30% de todos los nuevos casos confirmados en México, y aunque no se detectaron variantes H3N2 localmente, las autoridades han advertido sobre la posibilidad de su circulación dada la movilidad de la población y el turismo regional.

En paralelo, otras infecciones respiratorias como la conjuntivitis han mostrado repuntes importantes en 2025, con más de 9,000 casos registrados, lo que representa un desafío adicional para la prevención y atención comunitaria.

Dinámica epidemiológica y retos de salud pública

Los datos del Sinave reflejan un panorama mixto: por un lado, decrecen algunas enfermedades clásicas como el COVID-19 en términos globales; por otro, repuntan enfermedades prevenibles por vacunación y emergen problemas asociados con comportamiento social, cambios ambientales y atención de salud insuficiente.

Especialistas y autoridades sanitarias consideran que reforzar la vacunación, mantener la vigilancia epidemiológica constante, promover prácticas de higiene y educación comunitaria, así como fortalecer las capacidades de atención médica son acciones prioritarias para enfrentar este complejo escenario. Asimismo, el aumento de padecimientos como la depresión resalta la necesidad de ampliar la atención en salud mental, un componente clave en políticas públicas integrales.