Yucatán

Las Grutas de Loltún alistan reapertura tras cinco años cerradas; esta sería la fecha en que reabrirían

La atracción subterránea, uno de los sitios emblemáticos de Yucatán, cerró en 2020 luego de sufrir diversas afectaciones por el paso de la tormenta Cristóbal.

El nombre de las grutas proviene del maya yucateco y significa literalmente “flor de piedra”
El nombre de las grutas proviene del maya yucateco y significa literalmente “flor de piedra” / POR ESTO!

Después de más de cinco años sin recibir visitantes, las grutas de Loltún, uno de los sitios subterráneos más significativos de Yucatán, se prepara para reabrir tras un prolongado proceso de restauración, rehabilitación e intervenciones técnicas que permitan garantizar seguridad, accesibilidad y conservación del patrimonio natural y arqueológico.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con autoridades estatales y municipales, ha impulsado estos trabajos después de que, en 2020, las intensas inundaciones provocadas por la tormenta Cristóbal dañaron seriamente los senderos, andadores y sistemas de iluminación que hacían posible el recorrido público dentro de la cueva.

Aunque aún no se ha anunciado una fecha oficial de reapertura, fuentes especializadas estiman que, si se resuelven los puntos pendientes en los próximos meses –entre ellos la modernización del sistema de luz interior con equipos técnicos certificados y la organización operativa para guías y vigilancia– el sitio podría estar listo para visitantes antes de mediados del año o durante el periodo vacacional de Semana Santa del 2026.

Un mundo subterráneo formado durante millones de años

La formación de las grutas de Loltún se explica dentro del contexto geológico de la Península de Yucatán, un territorio mayoritariamente compuesto por roca caliza. Hace millones de años, la interacción del agua con esta roca soluble dio origen a sistemas kársticos de galerías, cavernas y pasajes subterráneos como Loltún, resultado de procesos de disolución de la roca y la acción constante del agua a lo largo de eras geológicas.

Este tipo de espacios, de los más representativos del paisaje subterráneo de la región, convierten a Yucatán en un enclave fundamental para la geomorfología de cuevas en México. Estudios geológicos como reconstrucciones paleoclimáticas resaltan la importancia de estas formaciones en la historia natural del territorio.

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Registro arqueológico que abarca milenios

Las grutas de Loltún –cuyo nombre proviene del maya yucateco y significa literalmente “flor de piedra”– albergan una de las secuencias de ocupación humana más prolongadas descubiertas en el norte de la península de Yucatán.

Evidencias arqueológicas indican que estas cavernas fueron utilizadas por grupos humanos desde al menos 9000 años antes de nuestra era, lo que las sitúa entre los asentamientos más antiguos conocidos en la región.

Investigaciones realizadas por el INAH y arqueólogos desde fines del siglo XX han documentado hallazgos que incluyen herramientas líticas, restos óseos de fauna extinta (como mamuts y bisontes), cerámica, pinturas rupestres y petroglifos que reflejan no solo el uso habitacional de la cueva en periodos tempranos, sino también prácticas ceremoniales, rituales y simbólicas de las culturas prehispánicas, principalmente la maya.

En el interior de Loltún se conservan más de 145 pinturas murales y alrededor de 42 petroglifos, entre figuras humanas, animales y elementos geométricos, que ofrecen una ventana única a las expresiones simbólicas de las sociedades antiguas y a su relación con el paisaje subterráneo.

Del refugio prehispánico al sitio turístico emblemático

Durante el periodo preclásico y clásico, las cavernas como Loltún fueron fundamentales para la vida cotidiana de los primeros grupos humanos: no sólo servían como refugio y vivienda temporal, sino también como fuente de recursos vitales como agua dulce (“suhuy ha’”), materia prima para cerámica y piedra para herramientas.

Además, su uso ceremonial estaba profundamente relacionado con la cosmovisión de los pueblos originarios; para los mayas, las cavernas representaban portales hacia Xibalbá, el inframundo, y espacios sagrados de comunicación con divinidades y antepasados.

Con el tiempo, y conforme las sociedades se organizaron en asentamientos más complejos y sedentarios, la función de Loltún como lugar habitacional decreció, aunque continuó siendo un punto de abastecimiento de agua y un sitio de práctica ritual hasta épocas tardías de la historia prehispánica.

Fue hasta décadas recientes que Loltún se consolidó como un atractivo turístico de primer orden, con recorridos iluminados que permiten al visitante adentrarse en cerca de mil metros de galerías y salas naturales, entre formaciones espectaculares como estalactitas, estalagmitas y cañones subterráneos.

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El cierre prolongado y los retos para la reapertura

El cierre del sitio en 2020, derivado del impacto de las tormentas y las inundaciones que dañaron sus instalaciones, puso en pausa uno de los hitos culturales más importantes de la Ruta Puuc, una vía turística que agrupa a sitios arqueológicos y naturales emblemáticos como Uxmal, Kabah, Sayil y Labná, además de Loltún mismo.

El proceso de rehabilitación ha implicado tareas de mantenimiento estructural de rutas de acceso, reparación de andadores, rampas y estructuras de madera, así como intervenciones en coberturas de zonas delicadas del recinto. Sin embargo, el mayor desafío técnico ha sido la modernización y certificación del sistema de iluminación interior, indispensable para garantizar la seguridad del visitante y preservar las condiciones ambientales de las cavernas.

Además, autoridades deben concluir acuerdos operativos con guías locales, reforzar la presencia de personal de vigilancia en el interior y coordinar aspectos administrativos y de recursos que permitan consolidar la reapertura en forma definitiva.

Motor de desarrollo local y símbolo cultural

Más allá de su valor arqueológico y natural, la reapertura de Loltún representa una oportunidad para reactivar la economía del sur de Yucatán. El turismo que genera este sitio –con presencia de visitantes nacionales e internacionales– beneficia a comunidades cercanas en cadenas productivas como hospedaje, servicios de guía y transporte, artesanías y gastronomía. Autoridades y empresarios consideran que este impulso es clave para fortalecer la actividad turística de Oxkutzcab y municipios circundantes.

La gruta no sólo es uno de los destinos más impresionantes del subsuelo yucateco, sino también un lugar de convergencia cultural y científica que invita al visitante a contemplar la antigüedad de la presencia humana, la complejidad geológica del territorio y el profundo simbolismo que las generaciones mayas atribuyeron a los espacios subterráneos.