Gracias a la iniciativa y solidaridad de una ciudadana tizimileña, Carmelina Marcos García, de 52 años de edad, podrá regresar a su hogar en Guatemala tras permanecer aproximadamente 20 meses en condición de vulnerabilidad, viviendo en situación de calle en distintos puntos del Oriente del estado.
Lo que comenzó como un gesto de empatía durante la Feria de Reyes se convirtió en una historia de esperanza que logró reunir a una familia separada por la desaparición, la distancia y la falta de protocolos institucionales. La acción ciudadana trascendió fronteras y permitió restablecer un vínculo familiar que parecía perdido.
La historia inició cuando Aley López, habitante de esta ciudad, quien junto con su esposo se dedica a la venta de tortas de cochinita durante los festejos patronales, se percató de la presencia de una mujer que deambulaba sin rumbo fijo y dormía a la intemperie, al fondo del Parque de la Madre. En un primer momento, le ofreció alimento, un suéter y una cobija para mitigar el frío de la madrugada, pensando que se trataba de una peregrina.
Sin embargo, al notar su estado de desorientación y abandono, así como la dificultad para expresar con claridad su lugar de procedencia, Aley decidió involucrarse más allá del apoyo inmediato. Fue entonces cuando recurrió a las redes sociales y difundió su fotografía en grupos dedicados a la localización de personas desaparecidas.
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El recorrido de doña Carmelina estuvo marcado por la incertidumbre. De acuerdo con información recabada, fue vista inicialmente en la comisaría de Loche, municipio de Panabá, donde se dio aviso a las autoridades locales. Posteriormente, fue localizada por la Policía Estatal caminando sobre la carretera Tizimín-Río Lagartos; sin embargo, ante la falta de protocolos claros para atender este tipo de casos, fue nuevamente dejada en la comisaría de Loche, quedando en condición de abandono.
Desde ese punto, la mujer regresó caminando hasta Tizimín, donde el destino la cruzó con Aley. La publicación realizada en redes sociales por la ciudadana tizimileña no tardó en tener alcance internacional, ya que la imagen de doña Carmelina llegó hasta Esquipulas, Chiquimula, en Guatemala, donde su hijo la reconoció.
Aunque el familiar ya había visto fotografías de su madre con anterioridad, no contaba con los medios para establecer contacto en México ni con los recursos económicos para su retorno, debido al alto costo del traslado y los trámites migratorios. Esta situación cambió gracias a la insistencia y el acompañamiento de Aley, quien solicitó documentos que acreditaran la identidad de la mujer y acudió ante la Policía Municipal para facilitar la comunicación y los trámites correspondientes.
Tras meses de angustia e intensa búsqueda por parte de sus familiares, las gestiones para la repatriación de Carmelina han concluido de manera favorable, y se espera que en los próximos días pueda regresar a territorio guatemalteco y reencontrarse con sus seres queridos.