La comunidad de Tahmek se unió para brindar el último adiós a Santiago M.C., el pequeño gran guerrero conocido como Santy o Santiaguito, quien perdió la vida el pasado 15 de febrero a la edad de tres años tras perder su batalla contra la leucemia.
El municipio se transformó en un escenario de profunda solidaridad y respeto cuando padres, familiares, amigos y vecinos, junto con decenas de personas que se sumaron a su causa a lo largo de los últimos meses, acompañaron el cortejo fúnebre que marcó la despedida física de un niño cuyo espíritu trascendió las fronteras de su localidad.
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La ceremonia inició con una solemne misa de cuerpo presente donde se recordó la luz y la alegría que Santy esparció entre quienes lo conocieron; su partida el pasado 15 de febrero dejó un vacío inmenso, pero también una lección de vida invaluable para todos los que lo conocieron y apoyaron.
Tras concluir el acto religioso, la familia y vecinos emprendieron el camino hacia el cementerio general. El trayecto estuvo marcado por un silencio respetuoso interrumpido únicamente por oraciones y muestras de afecto hacia los padres del menor, quienes caminaron rodeados de una comunidad que los sostuvo en todo momento.
Al llegar al camposanto, el ambiente se llenó de flores blancas y globos que simbolizaron la pureza de un niño que, en su breve paso por este mundo, logró unir a las personas bajo el estandarte del amor y la esperanza.
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A la corta edad de tres años, Santy enfrentó una batalla monumental contra la leucemia, una enfermedad difícil que puso a prueba su resistencia y la templanza de su familia.
A pesar de los tratamientos y las complicaciones propias de este padecimiento, el pequeño nunca dejó de mostrar una sonrisa valiente que se convirtió en el motor de una movilización social sin precedentes en la región.
Su lucha no fue solitaria, pues su carisma y su inquebrantable voluntad de vivir inspiraron a cientos de ciudadanos a organizar diversos eventos de recaudación de fondos para apoyar a su familia en su traslado a la Ciudad de México para recibir un trasplante.
El pequeño será recordado no sólo por la enfermedad que padeció, sino por la valentía con la que vivió cada día y por el legado de unidad que dejó en su municipio.