En Yucatán, el delito ha comenzado a ganar terreno. No lo suficiente como para romper el mito de la seguridad que distingue al estado desde hace décadas, pero sí lo necesario para encender alertas. Durante 2025, se cometió un ilícito cada 98 minutos, la incidencia más alta registrada en los últimos cuatro años.
La cifra, sustentada en los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, marca un punto de inflexión en la evolución reciente de la criminalidad en la entidad: el aumento existe, es medible y, sobre todo, es sostenido.
En total, se iniciaron 5 mil 357 carpetas de investigación por delitos del fuero común, lo que representó un incremento de 29.18 por ciento en comparación con 2024, cuando se contabilizaron 4 mil 147 denuncias ante la Fiscalía General del Estado.
A pesar del aumento, la entidad se mantuvo entre las de menor incidencia en el país. La tasa estatal fue de 230.82 delitos por cada 100 mil habitantes, un nivel considerablemente inferior al promedio nacional, que alcanzó mil 600.2 casos por cada 100 mil habitantes. Esta diferencia confirma que, aunque el número de denuncias creció, Yucatán continúa figurando como uno de los estados más seguros de México.
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El repunte observado en 2025 rompió con la relativa estabilidad registrada en los tres años anteriores. En 2022 se documentaron 4 mil 209 delitos, mientras que en 2023 la cifra fue de 4 mil 280 y en 2024 descendió ligeramente a 4 mil 147. El aumento más reciente no sólo representa el mayor nivel desde entonces, sino que también marca un cambio en la tendencia que se había mantenido sin variaciones significativas desde el periodo posterior a la pandemia.
Diciembre violento
El comportamiento mensual también refleja esta evolución. En diciembre de 2025 se registraron 536 delitos, el mayor número para un solo mes en los últimos cuatro años y medio. Sin embargo, la cifra permanece lejos de los niveles más altos de los que se tenga registro histórico, como marzo de 2017, cuando se reportaron 3 mil 290 denuncias en un solo mes, el máximo documentado en la entidad.
El análisis de largo plazo muestra que la incidencia delictiva en Yucatán ha presentado variaciones importantes en la última década. Entre enero de 2015 y diciembre de 2025, se registraron nueve meses con más de tres mil delitos, 21 meses con entre dos mil y tres mil denuncias, 31 meses con entre mil y dos mil casos, y la mayor parte del periodo, 71 meses, con menos de mil querellas. Estos datos reflejan que el estado ha mantenido, en términos generales, niveles bajos de criminalidad en comparación con otras regiones del país.
Más homicidios dolosos
En cuanto al tipo de delitos, el informe oficial reportó aumentos en homicidios, principalmente en su modalidad dolosa, así como en lesiones, feminicidios y delitos sexuales. También se registraron incrementos en diversas modalidades de robo, fraude, abuso de confianza, extorsión, daño a la propiedad y despojo. Otros ilícitos que presentaron alzas fueron las amenazas, el allanamiento de morada, la falsificación y la corrupción de menores.
En el ámbito familiar, aumentaron las denuncias por incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar, mientras que la violencia familiar mostró una disminución. Asimismo, se observaron reducciones en delitos como narcomenudeo, ilícitos contra el medioambiente y aquellos cometidos por servidores públicos.
Cero secuestros
Un aspecto que distingue a Yucatán es la ausencia de ciertos delitos de alto impacto. Durante 2025 no se registraron casos de secuestro, trata de personas, tráfico de menores ni raptos. Además, el número de homicidios dolosos se mantuvo en niveles bajos en comparación con el resto del país, lo que contribuye a que la entidad conserve una de las tasas más reducidas en este indicador.
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El informe también documenta la aparición de delitos poco frecuentes en la entidad. En 2024 se registró por primera vez en una década un robo en transporte público individual, mientras que en 2025 se reportó el primer robo a transportista en 11 años. Aunque estos casos fueron aislados, reflejan cambios en el comportamiento delictivo que no se habían observado en periodos recientes.
Pero las cifras no cuentan toda la historia. El crecimiento demográfico, el desarrollo inmobiliario acelerado, la expansión urbana de Mérida y la migración interna han transformado el tejido social del estado en los últimos 10 años. La población ha aumentado, la ciudad se ha expandido y, con ello, han surgido nuevas dinámicas sociales y económicas que inevitablemente impactan en los niveles de criminalidad.
Contraste con el resto del país
A nivel nacional, el panorama presenta diferencias importantes. Entre enero y diciembre de 2025 se denunciaron 2 millones 16 mil 476 delitos del fuero común en México, cifra que representó una disminución de 3.61 por ciento en comparación con 2023. No obstante, el volumen total de casos contrasta con el registrado en Yucatán, lo que mantiene a la entidad entre las de menor incidencia.
La paradoja es evidente: Yucatán sigue siendo uno de los estados más seguros del país, pero también es uno donde el delito vuelve a crecer. No se trata de una crisis, pero tampoco de una simple variación estadística. Es un cambio de tendencia que rompe la inercia de estabilidad que definió a la entidad durante buena parte de la última década.
La radiografía criminal de Yucatán revela, en síntesis, un territorio donde la seguridad continúa siendo la norma, pero donde la incidencia delictiva ha comenzado a moverse en dirección contraria. El delito no domina el paisaje, pero ya no retrocede. Y en esa diferencia, sutil pero persistente, se juega el futuro de uno de los últimos bastiones de seguridad en México.